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Miercoles 15 de Febrero de 2012

cartas de los lectores de PORTAFOLIO

¿Qué necesita para ser un emprendedor?

En la última edición de PORTAFOLIO Fin de Semana, aparecen las 10 preguntas que debe responder antes de montar su propio negocio, según Kelly K. Sport y una vez más se habla de aspectos personales del emprendedor, que sin lugar a dudas son interesantes, pero no son, definitivamente, los tópicos más importantes al emprender esta decisión.

Se incentiva y se le da mucha importancia al ya famoso espíritu emprendedor que viene del vocablo francés entrepreneur para denominar a los nuevos empresarios, a las personas que crean una nueva empresa, siendo el uso más antiguo de este término en la historia francesa en el siglo XVII y hacía referencia a personas que se comprometían a conducir expediciones militares.

Hay muchas instituciones gubernamentales y no gubernamentales, además de fundaciones, que promueven esta actividad, como la solución a muchos problemas económicos del país. Incluso en varias universidades, se postula, casi como un objetivo, el que sus egresados creen sus propias empresas.

Pero habitualmente se motiva el espíritu empresarial, con un enfoque similar al artículo mencionado, pero se deja de lado lo fundamental: ¿la idea de negocio es realmente una oportunidad de mercado real y viable?

Como se sabe, la tasa de fracasos de microempresarios es bastante elevada y realmente pocas empresas sobreviven los dos años y no precisamente por los empresarios, que pueden tener todas las condiciones recomendadas por Kelly K. Sport, sino por razones generalmente atribuibles a temas relacionados con las innovaciones y la comercialización de las mismas.

Por eso, los cursos y programas de emprendedores deberían hacer mucho más énfasis en entregar elementos para identificar oportunidades de negocios y proporcionar mecanismos y metodologías para validar esas ideas, y facilitar su transformación en innovaciones aceptadas por el mercado.

Los futuros empresarios tienen que tener muy claro el problema a resolver y la descripción de la necesidad existente, así como la solución que proporciona la nueva empresa, incluyendo los atributos que lo hacen posible, ya que a partir de ese conocimiento, se desarrollan las características, ventajas, beneficios, valores agregados, posicionamiento y estrategias de mercadeo y ventas necesarias.

Sin embargo, a menudo se confunde lo que es realmente una idea de negocio con una verdadera oportunidad, vale decir nos quedamos con la creatividad (no siempre aplicada) y no se habla de la innovación, y mucho menos del marketing, elementos fundamentales del emprendimiento.

La mayoría de errores y fracasos de nuevos empresarios, son por no haber estudiado realmente, si lo que proponen responde a una necesidad real del mercado por la cual existe una demanda, y el determinar el cómo podrían ofrecerla (el producto y su comercialización). Es común que muchas empresas se creen sobre la base de una capacidad o conocimiento, es decir de un know-how y no de una necesidad realmente identificada, evaluada y confirmada del mercado, o sea de una verdadera demanda. No se trata de vender lo que queramos vender, sino lo que nos quieran comprar...

El marketing no es sinónimo de comercialización o venta, sino que es el instrumento que ayuda a identificar esas necesidades, desarrollando los productos para satisfacerlas, colaborando a fijar los precios correspondientes, ofreciéndolos en los lugares adecuados y con buenas estrategias de comunicación y posventa.

El marketing orienta todo el proceso mediante el cual esas ideas se transformen en productos aceptados por el mercado.

En definitiva, ¿qué es ser emprendedor? Estamos de acuerdo que desde el punto de vista personal es una forma de vida, una alternativa de realización personal, u modo de obtener mayores ingresos, una manera de poner a prueba la capacidad de trabajar, de competir, de innovar, de ganar, de lograr objetivos y sueños , una forma de progresar y aportar al país, pero esencialmente es una persona capaz de identificar ideas de oportunidades de negocio, es decir innovaciones (productos o servicios) a ofrecer en el mercado y para lo cual crea una empresa.

¡Creatividad es pensar cosas nuevas, innovación es hacer cosas nuevas! Por eso, se puede afirmar que la creatividad sin innovación es como un sueño, pero innovación sin creatividad, no puede existir...

Y como ese proceso de innovación trae consigo grandes riesgos, debe ser orientado mediante el marketing, que ayuda a la identificación y validación de las ideas ante las verdaderas necesidades y expectativas del mercado, además de facilitar el diseño de los productos y la comercialización de los mismos
Decíamos que creatividad sin innovación es como un sueño y que innovación sin creatividad no puede existir, pero innovación sin marketing, no tiene sentido. ¡Creatividad, innovación y marketing en acción, son las claves del emprendedor!

Alejandro Schnarch 

Colombia: en vía de subdesarrollo

El Gobierno está próximo a contratar el plan de obras públicas viales más grande de la historia. Las cifras se expresan en billones de pesos, la extensión de los corredores viales se mide en miles de kilómetros, y el impacto social se proyecta en millones de empleos.

Seis años del gobierno del TLC y por fin la vetusta infraestructura vial tendrá los recursos para capear la competencia externa. Al menos eso esperamos.

Vías para la competitividad, dobles calzadas, Plan 2.500, concesiones, túneles y viaductos... Obras largamente esperadas y frecuentemente prometidas, que se anuncian con gran despliegue en los medios, pero parecen no concluirse jamás. Por alguna extraña razón, las obras en Colombia se ejecutan por fracciones, cuotas, o partes, y sin ninguna provisión sobre intersecciones o tramos urbanos, por lo cual siempre tenemos una sensación de tránsito provisional en cualquiera de las carreteras del país.

Pero lejos de modernizar la infraestructura y hacer más eficiente el transporte terrestre, las obras públicas del siglo XXI en Colombia repiten los errores y la falta de planeación del pasado. Para la muestra, la mal llamada Autopista a Medellín en la salida occidental de la Capital de la República, en el tramo comprendido entre el Río Bogotá y el sector de Siberia. Una vía de aceptables especificaciones, con doble calzada, se encuentra herida de muerte por la construcción de numerosas bodegas y oficinas sobre el mismo eje vial sin haber exigido la construcción de vías paralelas para amortiguar el tráfico local generado por tales construcciones.

De manera que dos calzadas, ni tres, pueden absorber adecuadamente el flujo vehicular si el tráfico interurbano se ve interferido por el necesario trasporte público local para los empleados y usuarios de las industrias establecidas en ese sector, sin contar con las maniobras de camiones y tracto-mulas entrando o saliendo de diferentes instalaciones. En otras palabras, vamos a repetir el desastre de la Autopista Norte, y lo vamos a sufrir ahora en la única salida de la ciudad que no había infartado.

Esta situación se reproduce a todo lo largo del país, donde por falta de planeación o por falta de control de los municipios, las variantes que desvían el trafico interurbano se van llenando de negocios, urbanizaciones y centros comerciales desplazando de hecho el casco urbano, como sucedió hace mas de 20 años en la variante de La Mesa, Cundinamarca, o está sucediendo ya en Popayán, Cauca.

¿Será que aún estamos a tiempo de preservar estas cuantiosas inversiones? El Ministerio de Transporte, las gobernaciones y los municipios deben concertar un mecanismo de vigilancia y control para exigir el cumplimiento de normas vigentes, o para crear un marco nacional con normas claras sobre desarrollo y construcciones en los corredores viales.

Andrés Talero Gutiérrez.
Director CEO, MBC

Por qué deben bajar los combustibles

El fuerte crecimiento mundial observado hasta el año anterior produjo un aumento descomunal en los precios de los bienes básicos, que los llevó a máximos históricos, convirtiendo la inflación en la mayor preocupación de los bancos centrales. Sin embargo, la crisis financiera rápidamente hizo metástasis en toda la economía, produciendo ajustes generalizados en la demanda a la par con una fuerte corrección de los precios.

En el caso del petróleo, después de tocar los US$147 el barril en julio, cerró el año en US$44, y hoy se cotiza en US$36. La caída de julio a hoy es del 75,5%. El efecto en la inflación de E.U. es contundente: como el precio se transmite directamente a los combustibles, el galón de gasolina que llegó a venderse por encima de los US$4, hoy se cotiza en la mayoría de los estados por debajo de 2. Así, mientras en julio la inflación anual se encontraba en un peligroso 5,6%, en diciembre este índice cerró en 0,1%. Similares cifras se presentan en la zona euro.

El cambio de política económica de los bancos centrales hacia una expansión monetaria agresiva y unas tasas de interés prácticamente en 0% no se podría llevar a cabo si la inflación no hubiera cedido.

En Colombia la inflación 12 meses en julio se situaba en el 7,52% y al cierre del año en 7,67%. Si bien es cierto que este indicador cayó al 7,18% al finalizar enero y se espera una reducción adicional hasta alcanzar la cifra del 5% en diciembre, el hecho de que los combustibles no hayan bajado al ritmo que bajó el petróleo y sus precios se encuentren congelados, limita de manera importante una mayor caída en en la tasa de crecimiento del IPC,con un riesgo adicional, la devaluación del peso está amenazando con afectar los precios de otros bienes y en consecuencia el Banco de la República no puede ser tan agresivo en sus políticas como la crisis lo requiere, pues podríamos entrar en el peor de los escenarios: un crecimiento mínimo con alta inflación.

Otros analistas han expuesto argumentos en contra de la congelación del precio bastante válidos, como el de que se creó un impuesto sin pasar por el Congreso. El principal para cambiar esta política nefasta es simple: un menor precio de los combustibles aumenta el ingreso disponible de las familias, lo que se traduce en consumo de otros bienes y de esta manera la economía en su conjunto no se contrae tanto.

Julián Buitrago A.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
16 de marzo de 2009
Autor

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