Desde hace rato los especialistas en temas de empleo han venido diciendo que una de las posibles soluciones para reducir los índices de desocupación en Colombia es disminuir el peso de los parafiscales. Y es que de acuerdo con diversas mediciones, los llamados impuestos a la nómina pueden llegar hasta el 70 por ciento del salario, un hecho que hace especialmente oneroso contratar a una persona. El problema es que dicha opción es poco menos que un imposible político.
Y Álvaro Uribe piensa que es una mala idea. Ayer, al hablar frente a los gobernadores reunidos en Medellín, el mandatario sostuvo que a pesar de que "estudios muy serios muestran que si el país acabara con los parafiscales, se podrían generar 150.000 empleos, por una ocasión", el costo sería equivalente a "perder cinco billones 400 mil millones de pesos de política social, que se canalizan a través del Sena, Bienestar Familiar y las Cajas de Compensación".
El jefe del Estado tampoco estuvo de acuerdo con la opción de garantizarle los ingresos a las entidades mencionadas, a través de un aumento en las tarifas del Impuesto al Valor Agregado. "El Gobierno cree que no hay razones en este momento de conveniencia social, ni razones políticas, para hacer esa ampliación de la base del IVA", sentenció.
En consecuencia, todo indica que las cosas seguirán igual. Más allá de expresar su preocupación por un deterioro en materia de empleo, el Ejecutivo considera que las políticas adoptadas no necesitan ser revisadas. "En un país con tanta pobreza y tanta inequidad, los parafiscales, y lo que se requiere, su mejoramiento en eficiencia de todos los días, tienen que ayudar", señaló el actual inquilino de la Casa de Nariño. Falta ver, por supuesto, si hay medidas adicionales para contener deterioros como el registrado en enero pasado. De hecho, el mandatario insistió en que seguiría analizando el tema día a día.
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