El próximo 28 de marzo, a las 8:30 p.m., se llevará a cabo la Hora del Planeta, una iniciativa global de WWF, una de las ONG ambientales más destacadas del mundo. Vale la pena apagar las luces de hogares y empresas como acto simbólico y creador de conciencia sobre los problemas del calentamiento global. Un paso en la 'evolución'...
Estamos en tiempo de crisis... y no sólo económica. Por eso es necesario optimizar procesos industriales y revisar los desarrollos productivos; es el momento de aprovechar para tomar medidas de reducción de emisiones de gases efecto invernadero, de consumo de agua y energía, para que la protección de las finanzas vaya a la vez de la mano del cuidado ambiental. Lo contrario, bajar la guardia en el empeño por proteger el clima, sería un error garrafal en esta coyuntura económica.
La ecuación es fácil de entender, menor consumo de recursos es reducción de emisiones y por ende reducción de costos.
Responsabilidad ambiental empresarial = Reducción Impacto Ambiental + Optimización de gastos.
Pero sobre todo, esta acción debe ser sin esperar que 'los otros' (léase Gobierno, gremios, las ONG...) hagan la tarea por 'uno' (yo, usted, su empresa). Sin 'liderodependencia'. Sí con iniciativa individual, personal e institucional.
Y es que hay algunas cifras para repasar: el Instituto Alemán para la Investigación Económica ha calculado que las emisiones de gas invernadero en todo el mundo se han elevado 27 por ciento de 1990 a 2005, a pesar de las medidas acordadas en el Protocolo de Kyoto. La Agencia Internacional de Energía pronostica que el consumo de energía global se incrementará en un 60 por ciento adicional o un valor similar hasta el 2030. En este contexto, debemos tener en mente que alrededor de un tercio de la población global todavía no tiene acceso a la electricidad.
El CEO mundial de Bayer dijo recientemente en Japón, en el marco del simposio sobre el Ambiente de la Federación Económica Kansai, que en verdad, la crisis financiera demuestra claramente las consecuencias fatales de no alinear el comportamiento comercial con la sostenibilidad. No importa qué tan complejo puede ser el asunto, todo se reduce a una simple pregunta de 'sí' o 'no' para los políticos, los negocios y la sociedad: ¿enfrentaremos nuestra responsabilidad o no? Realmente sólo hay una posible respuesta a esta pregunta: "tenemos que hacerlo", señaló. Y desde aquí lo seguimos, no como subsidiaria, sino como empresa y como ciudadanos.
Nicholas Stern, antiguo jefe economista del Banco Mundial, resumió la dimensión monetaria de este desafío en una simple, aunque convincente declaración: él ha calculado que para evitar las peores consecuencias del cambio climático, debemos limitar el calentamiento global a no más de 2 ó 3 grados por encima de las temperaturas preindustriales. En el caso del mejor escenario, él pronostica que los costos de tal limitación alcanzarían a ser de alrededor de uno por ciento del Producto Interno Bruto mundial, por año, hasta el 2050.
Sin embargo, si nosotros no actuamos, Stern predice que los costos en el mismo periodo ascenderán en forma espiral hasta el 5 y 20 por ciento del PIB mundial, por año. Como dije anteriormente, se trata de sostenibilidad, pero no sólo ambiental, sino también económica.
Ahora, como miembros de la comunidad industrial y comercial del país, reiteramos el llamado a las acciones reales de empresariado y gestiones creadoras de responsabilidad ambiental entre niños, jóvenes y ciudadanos en general, para consumir con conciencia de sostenibilidad. Y apaguemos la luz el 28, como un grito de luz en días que empiezan a oscurecer.
contacto.bayerandina.cb@bayer-ag.de
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