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Miercoles 15 de Febrero de 2012

El pulso de las salidas a la crisis

Pese a que existe un amplio consenso internacional sobre la imposibilidad de saber hoy la duración de la crisis, existe consenso sobre los ejes en los cuales deben concentrarse las medidas de política anticrisis, a saber: políticas de gasto público, políticas monetarias de liquidez y medidas bancarias que enfrenten la restricción crediticia. Tanto Estados Unidos como los países europeos han venido siguiendo esta dirección. Es decir, consideran que la política macroeconómica debe acoplarse con la política financiera.

En el caso de Estados Unidos, el Gobierno presentó sus proyecciones presupuestales para los próximos 10 años, incorporando el paquete de gasto de más de 700 billones de dólares, con la promesa de reducir el gasto en el periodo en el que se espera que la recesión haya cedido.

Por su parte, la Reserva Federal anunció compras de títulos en el tiempo por un valor de 900 billones de dólares. En el caso de la crisis bancaria, el Tesoro asignó una parte del paquete de 700 billones aprobado por el Congreso para la compra de activos denominados 'tóxicos' de los bancos. También se han anunciado medidas de apoyo a los deudores hipotecarios.

Varios premios Nobel de Economía, entre los cuales se cuentan Stiglitz y Krugman y economistas influyentes como Sachs coinciden en que el tamaño de los apoyos es insuficiente y en que el esquema diseñado para la compra de los activos no es transparente con el contribuyente americano.

Es preciso recordar que la crisis se generó en las hipotecas bancarias, se trasladó a todo el sistema de bancos comerciales y bancos de inversión, se pasó a la bolsa, a las empresas del sector real y se produjo una recesión generalizada. Esto significa que las soluciones deben ser comprensivas.

Aunque, a diferencia de la crisis de los años 20 del siglo pasado, las autoridades han actuado más rápidamente y han involucrado toda la economía, los cuellos de botella que aún se visualizan están principalmente en el lado de una salida rápida a los activos improductivos de los bancos que permita a éstos recuperar su capacidad crediticia y eliminar el ritmo de pérdidas recientes.

Como ha sugerido Merton en Medellín, parece necesaria la compra de estos activos por parte de un fondo soberano, para dejar después una salida adecuada, como ocurrió con el Cisa en Colombia. Todo esto va acompañado de una revisión equilibrada de la regulación financiera, objeto de discusión en la reunión del G-20.

Aunque la transmisión de la crisis desde Estados Unidos y Europa a países en desarrollo se ha producido más rápidamente de lo esperado, no debe olvidarse que particularmente China, Japón e India han logrado mantener flujos financieros que soportaban el endeudamiento creciente de Estados Unidos. China e India son países que aún siguen teniendo un ritmo de crecimiento en medio de la crisis.

Si se formula la pregunta de los tres ejes de política para el caso colombiano, se encuentra fortaleza en las medidas anticíclicas que se han tomado por parte del Banco de la República en desacelerar el crecimiento de la cartera de consumo, así como el espacio que tiene para bajar la tasa de interés y por parte de la banca en asignar buena parte de las utilidades del año 2008 en generar reservas hacia el futuro. También ha sido prudente el Ministerio de Hacienda en encontrar recursos del mercado de capitales para financiar oportunamente las necesidades del año 2009. Sin embargo, es sabido que el espacio fiscal disponible para realizar el gasto que se requeriría en esta coyuntura no es del tamaño que habría sido si se toman las precauciones desde el comienzo de la fase creciente del ciclo.

En todo caso, coinciden varios economistas colombianos en la importancia de que el Gobierno logre estructurar rápidamente y con la eficiencia operativa que se requiere un programa de gasto anticíclico. Colombia sabe muy bien frente a la excelente herencia del profesor Currie que el mejor multiplicador de la demanda agregada y el empleo es la construcción de vivienda y no precisamente la vivienda de interés social. Los subsidios que el Gobierno ha anunciado en este contexto parecen bien encaminados, no así los anunciados para el sector automotriz, como lo comenta acertadamente Fedesarrollo. 

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
7 de abril de 2009
Autor
LUIS ALBERTO ZULETA JARAMILLO Consultor empresarial

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