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Viernes 25 de Mayo de 2012

Obama y América Latina

De cara a la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Trinidad y Tobago en el mes de abril, las preguntas que surgen son: ¿cuál será la política del nuevo Presidente de Estados Unidos frente a Latinoamérica? ¿Levantará el embargo a Cuba? ¿Ampliará la agenda de trabajo y cooperación con estas naciones más allá de los temas de terrorismo, drogas y democracia?

En América Latina, dada la política exterior impulsada desde Washington por la Casa Blanca y el Capitolio, seguimos viviendo como si la Guerra Fría no hubiera terminado.

Una política que privilegia la imposición por encima de la cooperación. Una política cuya agenda sigue dominada por los mismos temas de la Guerra Fría: democracia y seguridad hemisférica. Una política que no impulsa el multilateralismo y la creación de consensos, sino que aplica condicionamientos.

¿Quieren libre comercio?: primero pórtense bien en derechos humanos. ¿Quieren ayuda económica? Primero extraditen narcotraficantes a E.U. ¿Quieren que levante el bloqueo a Cuba? Primero...

Ese es el espíritu que dominó las relaciones exteriores en el mundo a lo largo de cuatro décadas -desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la desintegración de la Urss en 1989-, cuando todo se reducía a la lucha de las superpotencias, E.U. y la Unión Soviética. La lucha entre capitalismo y comunismo. Y el resto del planeta, sobre todo las naciones subdesarrolladas como nosotros, formábamos parte de un tablero de ajedrez donde éramos las fichas, no los jugadores. Fue la época de la zanahoria y el garrote. La ideología por encima de la razón. Una guerra silenciosa, pero declarada.

Obama tiene hoy la oportunidad de cambiar ese paradigma, de clausurar para siempre la Guerra Fría en el hemisferio occidental. Esa sí que sería una nueva política para América Latina.

¿Y los temas? Ahí están: levantamiento del bloqueo a Cuba; TLC y libre comercio con todos los países que quieran; legalización de las drogas ilícitas; préstamos y cooperación económica para el desarrollo.

¿Por qué el tema de la legalización de las drogas? Porque esa prohibición es el origen de la violencia en todo el hemisferio, sobre todo en Colombia, México y Brasil. El narcotráfico alimenta la violencia y la corrupción, sin importar si ella proviene de los carteles, la guerrilla o los paramilitares. Y el narcotráfico vive de la prohibición.

¿Demasiado ambicioso? ¿Imposible de hacer? Así son los cambios históricos. ¿Obama no llegó para eso? Lo otro es hacer más de lo mismo. Flexibilizar el viaje de estadounidenses a Cuba y el envío de remesas (Clinton ya lo había hecho), pero sin permitir que llegue el crédito externo que es lo fundamental; darle TLC a Perú y Centroamérica, pero no a Colombia (Por un tema de derechos humanos).

Obama carga encima de sus hombros una enorme expectativa de cambio. Y el cambio es transformar. El primer año de los presidentes suele ser de luna de miel. Todos saben y aceptan que tienen que aclimatarse. Pero si en el segundo no ven cambios -reales y palpables- que es por lo que votaron, la expectativa se convierte en frustración.

Es cierto que en la campaña presidencial de E.U. el tema de América Latina no tuvo ningún peso. Pero no es menos cierto que el hemisferio entero está pendiente de las señales de Obama para esta parte del mundo. El país del norte tiene una enorme deuda histórica con estos países. Deuda de apoyo para el desarrollo.

Acuerdos comerciales y económicos es lo que queremos: no solo ayuda militar. 

rsantamaria@gravitascomunicaciones.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
7 de abril de 2009
Autor
Ricardo Santamaría Periodista, politólogo.

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