La cita programada para hoy en Caracas entre los presidentes de Colombia y Venezuela, va mucho más allá del típico encuentro protocolario de mandatarios. Y es que a pesar de la lenta normalización en las relaciones de dos gobiernos que han oscilado entre el amor y el odio, hasta llegar a un entendimiento cordial, pero distante, son numerosos los temas que quedan por resolver en la que es una agenda amplia y dinámica. Atrás, es cierto, han quedado los intentos de Hugo Chávez de meter baza en asuntos como la liberación de secuestrados en poder de las Farc. Pero de vez en cuando vuelven a aflorar chispas, como ocurrió hace poco cuando el Ministro de Defensa colombiano apoyó la tesis de la 'legítima defensa', según la cual las Fuerzas Armadas podrían atacar a grupos guerrilleros que se refugien al otro lado de la frontera.
Sin embargo, es evidente el esfuerzo hecho por las respectivas cancillerías para manejar las cosas en forma constructiva. También es claro que los temas económicos ocupan los primeros lugares en la lista, como pasa con el comercio en el caso de Colombia y los proyectos conjuntos, en el de Venezuela.
En lo que tiene que ver con el país, es indudable que será difícil repetir lo conseguido en el 2008, cuando las exportaciones a la República Bolivariana llegaron a la suma sin precedentes de 6.092 millones de dólares. El motivo principal es que a raíz de la fuerte disminución en el precio del petróleo, sería ilusorio pretender que el poder de compra de los venezolanos permanezca intacto.
De hecho, los más diversos analistas consideran que la economía vecina se contraerá en el 2009, mientras que los más pesimistas hablan de una posible crisis cambiaria que vendría acompañada de una devaluación del bolívar. Sin entrar a discutir los diferentes escenarios, lo cierto es que Chávez anunció hace unos días medidas de austeridad que incluyeron recortes presupuestales y un salto a la tarifa del impuesto al valor agregado, del 9 al 12 por ciento que tendrán impacto sobre la demanda agregada.
En medio de dicho escenario, Colombia debería darse por bien servida si ve una baja en sus ventas inferior al promedio en que caerán sus exportaciones totales. Eso fue precisamente lo que ocurrió en enero pasado, pues mientras el valor de los despachos a Venezuela se redujo en 11,6 por ciento, el retroceso en todos los mercados fue del 13,2 por ciento. Hecha esa consideración, la delegación que estará presente en el Palacio de Miraflores está en todo su derecho de pedir que se levanten las trabas que hoy encuentran productos como los huevos y el pollo, afectados por medidas fitosanitarias de dudosa validez. No deja de ser curioso que estos hayan empezado a ser importados de Argentina, cuya presidenta es mucho más cercana a los afectos de Chávez que Álvaro Uribe.
Aparte de estos casos puntuales, que también incluyen a las ensambladoras de vehículos, el objetivo de mediano plazo de los negociadores colombianos es la firma de un acuerdo de complementación económica binacional, que serviría para solucionar el tema más inquietante de todos. Y es que en dos años dejan de operar las normas de la Comunidad Andina a la cual Venezuela renunció en el 2006 y que garantizan la entrada en condiciones preferenciales de los bienes hechos en el país. Si bien las discusiones se adelantan en el terreno técnico, es evidente que la decisión final es política, algo que Caracas tiene totalmente claro y que dependerá del nombre de quien llegue, o continúe, en la Casa de Nariño en agosto del 2010.
Pero mientras esa incógnita se resuelve, es necesario seguir trabajando. En ese sentido, los avances en materia energética son importantes, no solo por lo que ha ocurrido con el gas, sino por las ventas de electricidad que, aunque pequeñas, le dan fundamento a los esfuerzos de integración y cooperación.
Lo hecho en ese terreno aminora también las quejas venezolanas sobre una balanza comercial ampliamente favorable a Colombia, que seguramente seguirá así en los próximos años. Eso, si las consideraciones prácticas siguen estando por encima de las ideológicas, entre dos vecinos que han probado ser tan cercanos y tan distantes a la vez.
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