La existencia del G-20 es un reconocimiento a economías tan dinámicas como Brasil, México, India, Corea y Suráfrica, pero su reunión de noviembre se limitó a reiterar la fe en el libre comercio sin tomar decisiones sustantivas. De modo que en estos meses la crisis se agravó sin que hubiera una rápida política de contención que devolviera la confianza.
Antes de la Cumbre de Londres hubo recriminaciones mutuas: el Ministro de Economía de Alemania había advertido que el modelo estadounidense con su excesiva desregulación estaba en cuestión y la hegemonía de ese país sería remplazada. Pero sus críticos advirtieron que también Europa, con mayores regulaciones que Estados Unidos, ha sido afectada por la crisis de modo severo.
Por lo que se refiere a los principios, la Cumbre de Londres llamó a evitar el proteccionismo al mismo tiempo que países allí representados impulsan políticas como la de 'compre americano': los planes de salvamento bancario de Francia y Alemania solo cubren a los bancos de capital nacional, y ello es notable en una economía internacionalizada. En todo caso no adoptaron medidas para impedir el proteccionismo, y aunque la conferencia prometió revisar las prácticas que distorsionan el comercio, no hubo compromisos precisos para desmontar los subsidios y cuotas que aplican los países desarrollados, ni compromiso concreto de concluir la Ronda de Doha.
Se reiteró la censura a los paraísos fiscales ("la época del secreto bancario está superada" reza la Declaración), y se anunció que las firmas calificadoras de riesgo serán escrutadas para evitar conflictos de intereses. ¿Pueden ser objetivas sus calificaciones cuando son pagadas por las mismas empresas calificadas?
Los gobiernos presentes en Londres acordaron entregar un billón de dólares para que el FMI otorgue hasta 750.000 millones a países con necesidades de financiamiento, y dicha entidad se ha comprometido a recortar el tiempo de desembolso a solo dos semanas y a eliminar la condicionalidad, la misma que fue utilizada para asegurar la intromisión del Fondo en las políticas de los países pobres, al tiempo que guardaba silencio sobre los desbalances de los países ricos, justamente donde explotó esta crisis.
Otra suma de 250.000 millones se asignó para apoyar el comercio y 100.000 millones para los bancos multilaterales de desarrollo.
Pero las prácticas de Wolfowitz, quien otorgó salarios escandalosos a su amante en el BM y la pérdida de 1.900 millones que tuvo el BID en 2008 por colocar fondos en activos respaldados con hipotecas de mala calidad, no fueron objeto de escrutinio. La declaración se limitó a prometer un funcionamiento más transparente de dichas instituciones y a revisar la designación de sus directivos para que se haga por mérito, y no como hasta ahora por reparto entre las potencias.
El documento reconoce que la desregulación ha causado la crisis, asigna un papel protagónico a la OIT para que asegure la generación de empleos suficientes y de calidad, compromete su apoyo a un modelo de desarrollo sostenible y ofrece llegar a acuerdos en la conferencia sobre desarrollo sostenible de final de año.
Además ordena priorizar las inversiones en educación, formación profesional, políticas activas para el mercado laboral y atención a la población más vulnerable.
beethovenhv@yahoo.com
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