De acuerdo con el Banco de la República, en el último trimestre del 2008 los precios de vivienda usada subieron en términos reales, es decir quitando la inflación. En promedio, durante todo el año los precios de la vivienda fueron 10,3 por ciento superiores a los del 2007.
Aunque estos ritmos de valorización están muy por debajo del 17 por ciento al que llegó a subir la vivienda usada en el segundo trimestre del 2007, dan un mensaje de tranquilidad en medio del nerviosismo que existe por la evolución de la economía local y por los 'coletazos' de lo que sucede en el mundo.
Los datos, por ejemplo, marcan de entrada una diferencia con la crisis de 1999, cuando en el tercer trimestre de ese año llegaron a caer 14,86 por ciento. También, frente a la recesión actual de Estados Unidos, en donde hubo una caída generalizada en los precios de la vivienda en el 2007 y 2008.
Según Diego Botero, secretario general de la Federación Nacional de Lonjas de la Propiedad Raíz (Fedelonjas), este reporte es una buena noticia para el sector, hoy por hoy a la expectativa de cómo evolucionará el mercado ante la mala racha de los indicadores, entre ellos, el desempleo, la caída de los desembolsos para créditos hipotecarios o el bajonazo en las licencias para vivienda nueva, con la consecuente disminución de la oferta, que -de todas formas- servirá para 'jalonar' la usada.
Seguramente mucha gente optará por aplazar la inversión, tanto de vivienda para estrenar o de segunda mano por el temor a quedarse sin empleo o simplemente para evitar alguna sorpresa durante la crisis.
Sin embargo, quienes tienen la intención de comprar este año, pero no quieren arriesgarse a gastar en un inmueble nuevo, deberán evaluar las oportunidades que les ofrece el mercado e invertir, mejor, un presupuesto adicional para remodelar.
Botero agrega que esta serie de acciones corresponden a un cambio en el ritmo de los negocios inmobiliarios que se nota más si se compara con el 2007, año estrella del sector edificador con 19 millones de metros cuadrados aprobados luego de la debacle de finales de los noventa.
"Sin embargo, no se percibe una nueva crisis; simplemente, el sector se moverá lentamente, pero de forma segura", agrega el dirigente, quien considera que solo hay un caso en el país al que se le debe hacer seguimiento: el de Cali.
Datos recientes indican que en esta ciudad los valores aumentaron cerca de 70 por ciento, porque fue la última que reaccionó a la crisis de los noventa y, obviamente, para estar al nivel de las demás subió los precios de la nueva de forma exagerada, lo que arrastró la oferta de segunda mano", explica el Secretario de Fedelonjas.
Gloria Bonilla de Almanza, presidenta de la Cámara de la Propiedad Raíz de Bogotá, agrega que en los estudios de oferta que ha realizado la entidad sobre la evolución de la vivienda usada se destaca que los precios se han incrementado en un rango normal.
"A esto hay que sumarle que la demanda por este tipo de viviendas es constante, lo que incide en su valorización, especialmente en los estratos tres y cuatro. No obstante, los demás estratos se valorizan de acuerdo con la tendencia de los precios de la nueva", anota Bonilla.
Para Manuel García, del departamento de investigaciones de Skandia, la noticia es positiva en medio de un ambiente en el que la mayoría de los activos financieros perdieron valor.
"De todas formas hay que tener claro que el comportamiento de los precios de la vivienda durante este año se afectarán porque el mercado se saturó; además, porque la economía está decayendo. Otros factores como el desempleo también impactarán los precios y, de hecho, la valorización será menor. Aun así, en términos relativos la cifra del Banrepública es buena, teniendo en cuenta que en Estados Unidos se presentó una caída de precios mayor a 20 por ciento durante el 2008".
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