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Lunes 13 de Febrero de 2012

A comprar el paraguas

El anuncio hecho ayer en Varsovia por el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, según el cual esa nación europea se encuentra interesada en obtener una Línea de Crédito Flexible (LCF) del Fondo Monetario Internacional hasta por 20.500 millones de dólares, es una prueba más de que diversos países quieren aplicar aquel refrán que dice que 'es mejor prevenir, que lamentar'.

Y es que la noticia se suma a la dada por México a comienzos de abril, cuando el presidente Felipe Calderón dijo que su nación sería la primera en optar por dicha alternativa, al solicitarle 47.000 millones de dólares a la entidad multilateral.

Ahora el turno es para Colombia, que debería definir pronto su interés en sumarse a la lista, si no quiere correr el riesgo de encontrar las inscripciones cerradas en el futuro. La propuesta, lanzada inicialmente por el ex ministro Guillermo Perry y apoyada por Fedesarrollo, ha comenzado a ganar adeptos en el interior del equipo económico, a pesar de haber sido recibida con frialdad en un comienzo. Según conocedores del tema, podría haber un pronunciamiento al respecto muy pronto.

Ojalá así sea. La razón es que la LCF rompe totalmente con los programas conocidos del Fondo, como los tres que el país tuvo vigentes entre 1999 y 2006 y que vinieron acompañados de una serie de condicionalidades en materia fiscal y monetaria. Ahora se trata más de un seguro que de un préstamo con fechas de desembolso establecidas, que esta vez vendría sin ataduras. La lógica es darle la mano a economías que son consideradas sólidas, pero que pueden resultar golpeadas si la crisis mundial se prolonga más de lo esperado. Incluso hay quienes creen que en contraste con el estigma que significaba en el pasado acudir al FMI, tener la luz verde de dicha institución equivaldría a un voto de confianza, que sería clave en estos momentos de tensión.

De tal manera, y según lo aprobó el directorio del Fondo Monetario hace menos de un mes, la nueva línea aplica para aquellas economías que cumplan una serie de condiciones, en la cuales Colombia encaja perfectamente. Estas comprenden puntos como una exitosa historia de acceso a los mercados de crédito internacionales, solidez de las entidades financieras internas, buenos niveles de supervisión por parte de las autoridades, reservas internacionales adecuadas y cuentas fiscales aceptables, entre otras. Según los parámetros aprobados, el país podría solicitar hasta 10 veces la cuota accionaria que tiene en el FMI, que equivale a unos 1.157 millones de dólares al cambio actual. Como la intención no es solicitar el dinero, sino poder disponer del mismo en un caso extremo, el costo oscilaría entre 0,24 y 0,27 puntos porcentuales anuales sobre 11.570 millones de dólares, correspondientes a lo que se conoce como comisión de compromiso.

Para concretar el tema es necesario hacer la solicitud respectiva por parte del Ministerio de Hacienda, la cual pasaría a consideración de las directivas del Fondo. Todo indica que la intención es darle un trámite rápido a las peticiones, tanto con el fin de probar la validez del nuevo mecanismo, como de enviar una señal de tranquilidad a los mercados. De esta manera, quedaría validado el espaldarazo que recibió el organismo en la pasada Cumbre del Grupo de los 20 en Londres, cuando los mandatarios allí reunidos acordaron elevar en forma sustancial la capacidad de crédito del FMI, hasta 750.000 millones de dólares.

¿Cuál es el riesgo? Que la respuesta sea negativa. Y aunque esa siempre es una posibilidad, parece remota a la luz de la positiva evaluación que hiciera el Fondo Monetario de la economía colombiana hace escasos tres meses. Por otro lado, todo indica que agregar el nombre del país a la lista de beneficiarios de la nueva línea de crédito sería bien recibido internacionalmente. Si a eso se le suma que se mantiene el apetito de los mercados por los papeles de deuda emitidos por la nación, como lo comprobó la colocación de 1.000 millones de dólares en bonos ayer, el blindaje ante la coyuntura tendría más de real que de retórico. Tal como bien lo dijo el director de Fedesarrollo, Roberto Steiner, "la gente precavida compra paraguas antes de que comience a llover, no en medio del aguacero". A pesar de que el invierno ya empezó, Colombia debería hacer lo mismo. 

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
14 de abril de 2009
Autor

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