El resultado fue una contracción anual de -3,5 por ciento en el crédito de consumo, lo que significó una disminución de 7,48 mil millones de dólares en el saldo de la cartera de consumo, frente a una disminución de 3.000 millones de dólares esperada por el mercado.
Este hecho prueba que el acceso al crédito en ese país continúa apretado a pesar de las medidas adoptadas por la FED para dar liquidez al sistema financiero.
Teniendo en cuenta que en marzo se perdieron 633.000 puestos de trabajo en Estados Unidos, y la tasa de desempleo se ubicó en 8,5 por ciento, frente a 8,1 por ciento del mes anterior, en marzo y lo que resta del 2009 el crédito de consumo no mostrará señales claras de recuperación. El deterioro del mercado laboral genera mayores pérdidas en el ingreso disponibles de los hogares, lo cual tiene un efecto sobre la demanda y las condiciones de oferta de créditos de consumo.
El efecto sobre la demanda, aunque obvio, vale la pena mencionarlo. La incertidumbre en torno a la seguridad de los ingresos laborales hace que las personas que perdieron su empleo, o temen perderlo, se involucren menos en obligaciones que comprometan su ingreso. Lo que significa que hay menos personas acercándose a los bancos a pedir préstamos.
El efecto sobre la oferta está relacionado con la valoración del riesgo crediticio que hacen los bancos a la hora de prestar dinero. Cuando perciben que las personas a las que están prestando dinero se encuentran en una posición de incertidumbre frente a sus ingresos, éstos cobran una prima de riesgo más alta que se ve reflejada en mayores tasas de interés. Este hecho genera efectos de segunda ronda sobre la demanda de créditos, ya que tasas de interés altas disminuyen la demanda de crédito por parte de los hogares.
Históricamente, el crecimiento de la demanda agregada en Estados Unidos ha estado sustentado sobre el consumo privado apalancado. Por lo tanto, hasta que el crédito de consumo no muestre señales claras de una recuperación sostenible, la economía estadounidense no empezará a recuperarse. En general, si no se restaura el crédito como canal de transmisión de la política monetaria la economía estadounidense continuará estancada.
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