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Miercoles 15 de Febrero de 2012

¿No hay quién detenga a los piratas somalíes? Expertos coinciden en que vía militar no es la más apropiada

En lo que va de este año se han reportado 78 episodios de piratería, y los piratas tienen en su poder 17 barcos y 300 tripulantes.

Erradicar la piratería frente a las costas somalíes utilizando la fuerza militar es casi imposible, según expertos que destacan que el problema verdadero yace en tierra firme, en un estado que no funciona y en la pobreza generalizada.

Resolver esos problemas puede tomar décadas. Estados Unidos ya intentó intervenir hace 17 años con una misión humanitaria que terminó con el derribo de dos helicópteros y 18 soldados estadounidenses muertos y arrastrados por las calles de Mogadiscio.

"Es comprensible que la gente, sentada frente a su televisor, grite 'dispárenles", comentó Graeme Gibbon-Brooks, director del Dryad Maritime Intelligence Service de Gran Bretaña. "El poderío de las armadas internacionales no puede ponerle fin a esto".

Pero el envío de más barcos de guerra es como "ponerle una curita a una herida de bala", agregó. "La realidad es que lo que uno ve en el mar es el reflejo de los problemas en tierra firme en Somalia".

Este país islámico de ocho millones de habitantes se desintegró en 1991, cuando varios caudillos derribaron el gobierno. Desde entonces ha sido gobernado por bandos rivales, ha soportado hambrunas y sufrido brotes de violencia callejera que hacen que los extranjeros no se aventuren a visitar la nación.

Estados Unidos promovió en diciembre una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que allana el camino para que fuerzas de otros países realicen operaciones en pueblos de Somalia donde se mueven los piratas.

La secretaria de Estado de entonces, Condoleezza Rice, dijo que Washington quería asegurarse de que sus fuerzas podían perseguir a los piratas en tierra firme si fuese necesario. Por ahora eso no ha sucedido.

Los piratas operan abiertamente desde varios pueblos a lo largo de la costa, pero atacar esas localidades no es sencillo pues no se sabe mucho de ellas y no hay blancos fáciles.

En Somalia casi todo el mundo porta armas y los piratas pueden confundirse entre la gente. "Hay que saber distinguir entre los buenos y los malos, y todos se ven iguales", manifestó Gibbon-Brooks.

Algo similar sucede en el mar. Los piratas capturan barcos que usan como base y desde los cuales lanzan ataques con sus lanchas a cientos de millas de la costa. Cuesta incapacitar esos barcos porque nunca se sabe si son pesqueros reales o han sido tomados por los piratas.

La comunidad internacional se desvive por liberar la docena y media de barcos se permanecen secuestrados frente a las costas somalíes, a la espera del pago de rescates. Pero las autoridades son renuentes a atacar las naves porque no quieren comprometer el bienestar de cientos de personas inocentes a bordo.

Gibbon-Brooks dijo que en cada barco hay un promedio de 25 tripulantes que son mantenidos como rehenes y unos 30 piratas.
Los piratas, por otra parte, casi nunca han lastimado a los rehenes.

Aún cuando la operación de rescate estadounidense salió bien, una acción similar de los franceses terminó con un ciudadano francés muerto. Y en noviembre la armada india hundió un pesquero tras ser atacada; en la operación murieron 15 de los 16 tripulantes.

El gran obstáculo que enfrentan las armadas es la gran extensión de agua en el Golfo de Adén y una costa somalí de más de 3.000 kilómetros. Es imposible estar en todos lados y vigilar toda la zona, por la que transitan miles de barcos cada año.

Además, reconocen, ninguna tripulación ha salido herida.

Algunas alternativas para defenderse

En octubre, la Otan envió siete barcos al Golfo de Adén y la Unión Europea despachó su propia flotilla.

La coalición ha logrado algunos éxitos: dos helicópteros militares ahuyentaron a piratas que habían abordado un carguero chino, cuya tripulación se había encerrado bajo llave, en tanto que marinos indios capturaron a 23 piratas que amenazaban un barco mercante y los entregaron a las autoridades de Yemén.

Los piratas respondieron con un incremento de sus acciones fuera del Golfo de Adén.

Hay quienes critican a las empresas marítimas por no contratar guardias armados, pero la mayoría de los expertos coincide en que ello solo agravaría el conflicto y daría lugar a tiroteos.

Los piratas generalmente disparan por sobre la proa para detener a los barcos y no a los tripulantes. Algunos analistas dicen que las mejores opciones son las conocidas como maniobras evasivas, rechazarlos con mangueras de incendio e incluso viajar en caravanas.

Publicación
portafolio.co
Sección
Internacional
Fecha de publicación
17 de abril de 2009
Autor
AP

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