La vivienda es el mayor patrimonio que puede obtener una familia de menores ingresos. De los 5.6 millones de colombianos afiliados a las Cajas de Compensación Familiar, el 90,57 por ciento está conformado por hogares cuyos ingresos no superan los cuatro salarios mínimos mensuales, todos con el anhelo de cumplir ese sueño de tener su 'casita propia'.
Hoy por hoy, las cajas son las únicas entidades colombianas que de manera integral velan, cuidan y se preocupan por mejorar el bienestar del afiliado y su familia a través de los diferentes programas que desarrollan como educación, salud, emprendimiento, créditos, recreación y desarrollo social, entre otros, pero la vivienda, es tal vez el que más identifica el proceso social del subsidio familiar.
Solamente el año pasado, las Cajas de Compensación Familiar asignaron $ 414.245 millones en subsidios para adquisición de vivienda nueva, construcción en sitio propio y mejoramiento de vivienda, que beneficiaron a 45.691 familias colombianas. De ellas, el 82 por ciento ($339.690 millones) recayeron en hogares con ingresos inferiores a dos salarios mínimos legales mensuales. Esto permitió que 30.437 familias colombianas hicieran realidad su meta de tener su casa propia.
Para el logro de estos propósitos, las cajas en vivienda participan con el sector bancario, el Gobierno Nacional, las administraciones municipales, los proveedores de materiales, los constructores, muchas ONG, inmobiliarias, academias, y demás actores de la vivienda, para generar sinergia y promover la oferta de vivienda de menor precio.
¿Por qué todas estas cifras? Porque además de los servicios sociales, cerca de 7 billones de pesos impulsan las Cajas de Compensación Familiar anualmente, generando gasto e inversión que mueven la economía nacional, todo ello, gracias al aporte del 4 por ciento que hacen los empleadores colombianos sobre sus nóminas. Solamente, los recursos que movilizan el subsidio de vivienda, el ahorro y el crédito hipotecario, juntos, representan anualmente cerca de 1.5 billones de pesos en el crecimiento del PIB.
No se entiende entonces, como los enemigos de los aportes parafiscales siguen insistiendo en que son negativos para la economía nacional, en especial para el empleo, cuando, según estimaciones del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, por cada vivienda que se construye en el país se generan 4 empleos directos y 4.8 empleos indirectos que están involucrados directamente con la cadena de producción del sector de la construcción.
Para enfrentar los retos económicos de 2009, con medidas anticíclicas, las cajas se comprometieron a duplicar a 40.000 las soluciones de vivienda de interés prioritario, es decir, para familias con ingresos hasta dos salarios mínimos. Con la implantación de esta medida se generarán 352.000 empleos este año, casi el doble de lo que, según los contradictores de los parafiscales, se generarían si se reduce en un punto los aportes de los empleadores colombianos.
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