La prueba de rampa es un choque de un vehículo contra un muro y su respectivo análisis por parte de un experto, en este caso Cesvi, en sus instalaciones de Tenjo (Cundinamarca).
Hay que recordar que Cesvi es una entidad privada que se dedica a la experimentación y no es un ente certificador. Sin embargo, sus pruebas se rigen por estándares internacionales emitidos por el Research Council for Automobile Repairs (Rcar).
En las pruebas realizadas a 40 vehículos de aproximadamente 15 marcas distintas y diferentes gamas, Cesvi observó que una cuarta parte de los autos examinados desplegaba los airbags tras impactos que no eran de la severidad suficiente para que ello sucediera: "Bajo las condiciones de los ensayos, y dadas la desaceleración y la energía liberada, no es deseable que se activen los airbags", anota el reporte que emitió Cesvi.
El comunicado dice que "preocupa por su incidencia en los costos de reparación y, claro está, por las lesiones personales que se derivan".
Ello representa una profunda preocupación en materia del incremento de los costos de reparación y, claro está, de la integridad de los ocupantes de las plazas delanteras.
El examinador no reveló las marcas o los modelos de los vehículos pero quiso, mediante el documento, llamar la atención de la opinión pública para hacerla partícipe del problema, pues es el conductor común y corriente el que puede resultar con lesiones craneofaciales que, de no estar asegurado, tendrá que cubrir de su propio bolsillo, además de la reparación del vehículo.
Hay que recordar que es necesario cambiar los airbags por unos nuevos una vez se despliegan y el costo por airbag, dependiendo del modelo y la marca del vehículo, arranca en aproximadamente 2 millones de pesos.
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