Desde octubre del 2008 se están presentando bajas mensuales en la inflación, con excepción de enero y febrero. Esta caída en el nivel de precios de la economía llevó a que la inflación anual a marzo presentará un comportamiento negativo, ubicándose en -0,4 por ciento anual.
La existencia de un fenómeno deflacionario en E.U. perpetuaría la recesión económica por la que atraviesa este país. La caída generalizada en el precio de los bienes y servicios disponibles en una economía pospone las decisiones de consumo de los hogares.
Para entender si el resultado de inflación anual a marzo evidencia los primeros síntomas de un fenómeno deflacionario es necesario entender cuál de los componentes de la canasta de consumo de los hogares estadounidenses está generando la caída generalizada.
El aumento en el índice de precios se genera por alzas en la demanda o en el costo de la oferta. Para eliminar el efecto de volatilidades en el precio de la oferta se construye el índice de precios núcleo, que no incluye el precio de alimentos y energéticos.
En marzo del 2009, la inflación núcleo presentó un aumento de 1,8 por ciento anual. Por lo tanto, la disminución anual que se da en el IPC se explica por la baja en el precio de energéticos (fuel oil, gas y gasolina), que en ese mes descendió 23 por ciento anual.
Así, la inflación núcleo se encuentra en niveles cercanos a los registrados desde enero del 2006, evidencia de que la baja en el nivel general de precios no está reflejando la caída en el la demanda interna de E.U. Para efectos del análisis del fenómeno deflacionario, el resultado de la inflación anual a marzo de este año no debería interpretarse como el inicio de un proceso de este tipo.
La semana pasada, la Reserva Federal publicó los resultados de actividad industrial para marzo, dentro de los cuales se incluye la utilización de capacidad instalada. Este indicador es la relación entre la producción observada de una industria en determinado periodo (manufacturera, minera y de servicios públicos de gas y energía) contra la capacidad máxima de producción de cada una de estas industrias. Aumentos en la utilización de capacidad instalada están asociados con aumentos en la demanda agregada.
Según los datos publicados por la FED en marzo, en la producción industrial se hizo uso de 69,3 por ciento de la capacidad instalada, frente a un promedio histórico de 79 por ciento desde enero del 2006. En diciembre del 2007, momento en el cual la actividad económica se encontraba en el pico del ciclo económico, la utilización de capacidad instalada era 80,6 por ciento.
En lo que resta del 2009, la caída en este ítem empezará a reflejarse en la inflación núcleo. Esto, a su vez, presionará el nivel general de precios aun más a la baja. Si se empiezan a registrar niveles cercanos a cero o negativos en la inflación núcleo anual, un fenómeno deflacionario será inevitable.
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