Los importadores de vehículos de gama alta cuestionaron la decisión, a pesar de que en el mundo ya ruedan muchos vehículos con esas características.
Las críticas se concentran en el hecho de que el Gobierno haya convertido en obligatoria la ampliación del uso de este biocombustible, cuando en la mayoría de los países corresponde a una libre decisión del mercado.
El ministro de Agricultura, Andrés Fernández, dijo que la medida no fue impuesta arbitrariamente, pues estuvo a consideración de toda la industria. Explicó que prueba de ello es que el proyecto del decreto estuvo colgado en la página web del Ministerio de Minas y Energía el año pasado.
"Aquí no se está favoreciendo a nadie, la política de biocombustibles es una política de Estado y como tal se ha manejado", dijo el funcionario al responder a críticas de que el negocio del etanol se ha montado para beneficiar a 5 ingenios azucareros.
Por su parte, Mauricio Iragorri, gerente del ingenio Mayagüez, indicó que con la capacidad instalada y el área sembrada en el Valle del Cauca no sería posible suplir la demanda. "Con el área sembrada y la infraestructura montada hoy, no tenemos cómo hacerlo", anotó el empresario.
Para el Gobierno, la idea es seguir los pasos de Brasil, donde la venta de vehículos denominados flex fuel (etanol y gasolina), representa alrededor del 70 por ciento del parque automotor de ese país, según la Asociación de Productores de Vehículos de Brasil (Anfavea).
De hecho, los Volkswagen que se ofrecen en Colombia, ensamblados en Brasil, ya están listos para usar una mezcla de etanol muy superior al 10 por ciento, que hoy rige en el país.
La polémica por el decreto sobre el aumento del porcentaje de alcohol carburante se suma a la generada por la reciente modificación de la fórmula para fijar los precios del etanol, producto que se estaba encareciendo más que la gasolina. El ministro de Minas, Hernán Martínez, acudirá la próxima semana a Cali donde con la industria azucarera, examinará el tema.
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