A pesar del tedio y las preocupaciones mundanas (como la del par de botas que no les calzan o el dolor de piernas), ellos siguen aguardando la llegada de quien les puede cambiar la existencia, pero en su quietud, pasan muchas cosas.
Esta es la trama de Esperando a Godot, un clásico del teatro del absurdo escrita por el irlandés Samuel Beckett, y que resalta dos pilares del existencialismo: el tedio y la carencia de significado de la vida.
Pocas palabras, pero muy intensas
Esta obra está dirigida por el canadiense radicado en Cali, Everett Dixxon, para quien el reto de asumir a Beckett es lograr el género que él impuso a finales de la década del cuarenta, cuando escribió la obra: no caer en la payasada fácil, decir lo mínimo y expresar lo máximo, así como llenar de mucho sentido situaciones rutinarias o cotidianas.
"En su universo siempre quiere dejar en claro que tanta palabra no tiene sentido y por eso busca otras formas de decir, eso mismo queremos nosotros con esta versión de Godot", dice. Casa del Teatro Nacional (carrera 20 No. 37-54), a las 8 p.m.
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