Para él, la crisis tiene tres fases. La primera se caracterizada por la falta de liquidez, la segunda por las consecuencias que la inicial tiene sobre la economía real y la última, que es la que terminará afectando a la reconversión del sector financiero, debe estar marcada por la innovación y la transformación del negocio.
"La crisis financiera internacional ha afectado en menor medida al sistema financiero español, por dos motivos: por su modelo de banca minorista; con una mínima exposición a activos tóxicos, amplia base de clientela y modelo de negocio retail; y por el criterio conservador del Banco de España", agregó.
No obstante, consideró que la continuidad en los ingresos, la eficiencia en la distribución y una gestión prudente de los riesgos permitirán la generación final de resultados e ingresos. "Sin embargo, los planes de innovación del sector deben fundamentarse en conocimiento del cliente, aproximación comercial e información, como valores agregados", añadió.
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