España es una de las economías de la Unión Europea (UE) más afectadas por la crisis, hecho que se corrobora cada vez que se conoce una cifra nueva.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de desempleados ya supera los cuatro millones. Se trata del nivel más alto desde que existen registros.
Casi la mitad de ellos (1,8 millones) han surgido en el último año. Y la mayoría engruesa la lista por destrucción de empleo.
Ello se explica por los sectores que más se han visto golpeados. El primero fue la construcción (en los últimos doce meses 700.000 personas han perdido sus puestos), le siguió el de servicios (180.000) y continuó el de la industria, que dejó sin trabajo a 413.000 personas en el último año.
El paro (desempleo con subvención de la Seguridad Social) pasó del 13,91 por ciento al 17,36 por ciento, un porcentaje mucho mayor del esperado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Se calcula que, cuando se conozcan las cifras de desempleo del primer trimestre en la UE, España habrá aportado cerca de la mitad de los nuevos parados. Entre febrero de 2008 y febrero de 2009, se contabilizaron tres millones de desempleados en la Unión Europea; la mitad se ubicó en España.
Inmigración
De acuerdo con la Encuesta de Población Activa (EPI), entre los nuevos desempleados hay poco más de medio millón de inmigrantes.
Aunque no se percibe una tendencia de los latinoamericanos a regresar a sus países de origen, sí se ha notado una disminución importante en las llegadas de extranjeros con intención de quedarse ilegalmente en España.
Los llamados sin papeles detectados en las fronteras españolas bajaron un 52,8 por ciento en el primer trimestre de este año. En los aeropuertos de Barcelona y Madrid, principal puerta de entrada de latinoamericanos, el número de retornados cayó en los tres primeros meses de este año en un 72,7 por ciento y 44,6 por ciento respectivamente. El Ministerio del Interior señala a la crisis como principal elemento disuasorio.
En general el Plan de Retorno Voluntario, impulsado desde noviembre de 2008 por el gobierno para animar a los oriundos de 19 países (entre ellos, Colombia) a regresar, no ha tenido gran acogida.
Las cifras oficiales sitúan en 3.000 los inmigrantes que han optado por aceptar los incentivos que ofrece.
Pocos colombianos
Hasta el 31 de diciembre del año pasado sólo se habían acogido 130 de los 260.000 colombianos residentes en España. Ni la Embajada ni el Consulado colombianos han percibido una tendencia masiva de regreso a nuestro país.
En otros lugares, sin embargo, se plantean ese escenario. El presidente reelecto de Ecuador, Rafael Correa, dijo al diario español El País que "hay 50 mil desempleados ecuatorianos en España y, por supuesto, si nos regresan todos, no vamos a poder atenderlos".
No sería el único efecto directo de la crisis española en Ecuador. También se han desplomado las remesas. De hecho, las remesas que llegaron a América Latina durante el último trimestre del año pasado se redujeron en un 20,6 por ciento con relación al mismo período de 2007, según el Banco de España. Este mismo impacto ha comenzado a sentirse en Bolivia.
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