El adorable personaje tendrá una escultura propia que será emplazada a las puertas del edificio donde vivió Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, y que el artista eligió como escenario para muchas de las escenas de su más célebre historieta.
"La idea es que la gente pueda sentarse junto a ella y sacarse fotos si quiere", dijo el escultor Pablo Irrgang, quien dará vida tridimensional a la niña que aborrecía la sopa.
La escultura respetará el tamaño natural de una niña como Mafalda, evitando el resultado un muñeco gigante, grotesco o chocante.
Irrgang, quien ya se encuentra trabajando en los bocetos, buscará que la figura "pase medio desapercibida, que sea una nenita sentada en un banquito o en el umbral del edificio".
Para este proyecto se le pidió autorización a Quino, por medio de su representante, y convencer al dibujante, quien "era reacio a la representación de su personaje porque no ha tenido buenas experiencias en el pasaje del dibujo a lo tridimensional", explicó Irrgang.
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