Y aunque el bar Sycamore nunca será confundido con una tienda por departamentos, para algunos consumidores golpeados por la recesión cumple un propósito similar.
Es una oportunidad de modernizar el guardarropa y sumergirse en la aventura de comprar sin tener que abrir las billeteras. "Son compras libres de culpas", dice Shannon McDowell, que trabaja en el bar y también intercambia ropa.
Esta tendencia va más allá de 'heredar' la ropa de los hijos cuando crecen a los niños de los amigos o los familiares. Ahora, con algo de ayuda del Internet, el intercambio de artículos entre extraños está creciendo en bares, escuelas, garajes e iglesias en todo E.U.
Las reglas son simples: usted trae algo antes de llevarse algo, y nunca se utiliza dinero.
Algunos intercambios son asuntos formales, en los cuales los artículos son canjeados de persona a persona y éstas se los prueban para ver qué tal les quedan. Si más de un participante está interesado en una prenda, el grupo vota para decidir a quién le luce mejor.
Otros, como el realizado en Sycamore, son más informales: los asistentes simplemente revisan montones de ropa en busca de lo que desean. Los sobrantes generalmente son donados a organizaciones de caridad.
La popularidad del sistema se debe a que estadounidenses de todos los niveles económicos están reduciendo lo que gastan en tiendas departamentales. Las ventas de ropa descendieron 10,1 por ciento en el primer trimestre del año.
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