En los préstamos de consumo, el grado de morosidad viene aumentando desde hace varios meses, situación que puede agravarse con el aumento del desempleo en medio de la desaceleración de la economía.
Según el más reciente reporte de la Superintendencia Financiera, el indicador de calidad tradicional de la cartera de consumo (vencida/bruta) se ubicó en abril pasado en 8,4 por ciento frente al siete por ciento del mismo mes del 2008.
Esto significa que por cada cien pesos prestados por las entidades financieras para compras de artículos o servicios de consumo (electrodomésticos, carros, viajes, etc.) 8,40 pesos están en mora de ser pagados por los usuarios.
Este tipo de créditos son los que primero dejan de pagar los usuarios, que siempre tratan de responder primero por los préstamos de vivienda o los educativos.
Al fin y al cabo, son temas de primordial importancia para el ciudadano común.
Por eso, la calidad de la cartera de esas obligaciones financieras es siempre mejor a la de consumo.
En abril pasado, por ejemplo, el indicador de calidad tradicional de la cartera hipotecaria se ubicaba en 4,7 por ciento, es decir, cerca de la mitad del que mostraba el crédito que se otorga para bienes de consumo masivo.
Por su parte, para el crédito comercial, el índice de calidad era de 2,9 por ciento en abril. Un año antes, esa cifra se ubicaba en 2,2 por ciento.
El Banco de la República ha advertido que si bien es cierto la crisis mundial no golpeó de frente al sistema financiero colombiano, sí lo hará de manera indirecta, es decir, a través de los créditos vencidos que pueden seguir creciendo por las dificultades que tendrán los deudores para honrar sus obligaciones.
Por eso no es mera coincidencia que en estas épocas de desaceleración y mayor desempleo se presenten aumentos en los niveles de morosidad de los usuarios del crédito. El más reciente 'Reporte de estabilidad financiera' del Banco de la República llama la atención por el riesgo del deterioro de los créditos de consumo.
"Es evidente que la capacidad de pago de los hogares se ha debilitado y su panorama en el futuro cercano puede tornarse preocupante, dado que los salarios reales continúan deteriorándose, la demanda agregada se ha visto afectada no sólo por la disminución del consumo interno, como también por el externo (si se considera la coyuntura internacional) y, adicionalmente, el mercado laboral comenzó a presentar un comportamiento desfavorable".
El peso de las deudas
Los préstamos de consumo representan alrededor del 30 por ciento de la cartera total de la banca, mientras los hipotecarios son el 8 por ciento y los microcréditos el 2 por ciento.
El grueso de los préstamos -el 60 por ciento restantes- son los préstamos comerciales, que se otorgan básicamente a las empresas. Las mayores líneas de préstamos de consumo en el mercado nacional están representadas en tarjetas de crédito y en la financiación de vehículos.
En opinión del banco central es necesario seguirles la pista a los establecimientos que atienden nichos muy concretos del mercado como el transporte, en donde el nivel de morosidad puede estar creciendo de manera más acelerada.
Pese a todo, el sistema financiero en su conjunto no muestra preocupación por el deterioro de la cartera, argumentando que las provisiones de cartera también han crecido para la protección del negocio en su conjunto.
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