La crisis de la economía mundial ya tocó fondo y hoy se están dando señales que hacen tener confianza en un segundo semestre de recuperación, que llevaría a Colombia a un crecimiento positivo al final del año.
Eso piensa el nuevo director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Esteban Piedrahíta, quien reemplaza en el cargo a Carolina Rentería, representante del país ante el Banco Mundial.
En su lista de señales positivas figuran la estabilización del sistema financiero internacional, el mantenimiento del libre comercio, la recuperación de los precios de los productos básicos de exportación, como el petróleo, y la disponibilidad de recursos para el sector privado.
El funcionario subraya que la crisis fue importada al país y elogia la política monetaria del Emisor.
Frente al 2010, Piedrahíta revela que dentro del Gobierno Nacional -sin que aún sea una cifra oficial- se está hablando de un crecimiento del 3 por ciento. En cuanto a los desafíos para el año próximo, destaca la inversión pública, cuya situación prevé compleja.
Con un primer trimestre malo, ¿qué hace al Gobierno estar tan seguro de que al final del año el crecimiento será positivo?
Nos disgusta no tener un crecimiento positivo para el primer trimestre de este año. Creemos que estuvimos muy cerca del último trimestre del 2008.
En el año como un todo, una incertidumbre es el desempeño global, aunque los mercados registran una mejor expectativa.
Desde el punto de vista de lo que nosotros controlamos, lo que vemos es que cerca del 40 por ciento de la economía, representado en el sector de servicios (incluido el Gobierno), en el financiero y en el minero y de hidrocarburos, tiene una dinámica muy buena: está creciendo en torno al 4 por ciento este año, lo que nos hace pensar que el otro 60 por ciento tendría que caer de una manera dramática para que no cumpliéramos nuestra expectativa de tener un crecimiento ligeramente positivo.
A nivel mundial lo que se ve es que en el cuarto trimestre del año pasado y en el primero de este se debió haber tocado fondo. Vemos noticias buenas: la estabilización financiera mundial, por ejemplo. El proteccionismo del candidato Obama se ha movido al centro ya como presidente, por lo que hay buenas señales en materia de libre comercio, una mejor disposición.
Además ha habido una mejora en los precios de unas exportaciones críticas para Colombia, como el petróleo, que también va a tener un impacto significativo sobre nuestros vecinos, que son mercados importantes.
Hay unos aumentos en los márgenes de la prima de calidad que se paga por el café colombiano, que hacen pensar que por lo menos hay un ingreso adicional -siendo conservadores- de 400 millones de dólares (unos 830.000 millones de pesos al cambio de ayer).
El sistema financiero ha seguido prestando, el mercado de valores se sigue moviendo; se ha desacelerado la cartera de consumo y la hipotecaria, pero la de microcrédito y la empresarial continúan bien.
De esta crisis, ¿cuánto es importado y cuánto es autóctono?
Yo diría que la gran mayoría es importada. Hay gente que argumenta que la política monetaria del Banco de la República de hace un par de años contribuyó a decrecer la economía, y que en parte por eso tuvimos un crecimiento menor al esperado el año pasado. Yo creo que eso es discutible, sobre todo porque cumplió una labor anticíclica: si hubiéramos seguido creciendo a tasas muy altas, seguramente tendríamos problemas de otro tipo. Creo que el Banco fue responsable, conservador y cauto.
Si uno ve que el 75 por ciento de las economías del mundo está en recesión, es evidente que la mayor parte de la crisis corresponde a circunstancias externas. El desempeño relativo de la economía colombiana hace pensar que eso es así.
¿Cómo percibe el 2010? ¿Qué problemas han detectado para el año que viene?
En materia de inversión pública, el 2010 se antoja desafiante. Veníamos con un marco de gasto para una economía que crecía al 5 por ciento, tuvimos un año regular y este año va a ser más difícil, entonces el Gobierno se permitió una postura anticíclica de ampliación del déficit.
No sabemos cuánto va a durar la crisis, qué tan rápida va a ser la recuperación, por eso hay que ser bastante responsables con el gasto. Así como este año nos parece que el presupuesto en inversión fue amplio, generoso y significativamente superior al del año pasado, en el próximo la cosa se ve más compleja.
¿Y las tareas de largo plazo?
Es un desafío, porque es difícil hacer planeación en medio de una crisis, en un año con una política anticíclica ambiciosa.
Todas las presiones son para la ejecución. Sin duda tenemos que estar pendientes de esta porque no podemos dejar que la crisis nos afecte más de lo estrictamente necesario, pero nos parece importante que el país piense en la poscrisis.
El mundo va a ser diferente. Es importante buscar una fuente de crecimiento tanto dentro del país como afuera, seguramente en el Pacífico, en Asia, que es adonde se está moviendo el mundo económico, y Colombia tiene Costa Pacífica.
El mundo desarrollado va a necesitar que los consumidores del mundo emergente se constituyan en un factor de crecimiento.
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