Y es que la carga tributaria de las empresas ha sido siempre el pasivo que tiene el mayor peso en la contabilidad del sector corporativo, que siempre se ha quejado de ser uno de los más gravados de América Latina. En la encuesta de Opinómetro del primer trimestre del año, el 32,5 por ciento de los empresarios dijo que la carga tributaria era su mayor pasivo. Esa respuesta coincidió con un nuevo debate que se dio en el país sobre el pago del impuesto al patrimonio, el cual grava a quienes tienen mayor capacidad de pago como las empresas. El mayor banquero del país, Luis Carlos Sarmiento Angulo, propuso hace unas semanas que la financiación de la seguridad -para la que se instituyó el impuesto transitorio al patrimonio- debería depender de una renta permanente y asumida por todos los contribuyentes y no sólo por los que tienen mayores patrimonios. Pocos días después, el presidente Álvaro Uribe dijo que el tema debería debatirse porque su política de seguridad está diseñada para el largo plazo. El pago de impuestos afecta especialmente a las microempresas si se tiene en cuenta que el 36,5 por ciento de ellas identifica a la carga tributaria como su mayor pasivo. Le siguen las pequeñas empresas con el 35,9 por ciento de las encuestadas, seguidas de las medianas (23,9 por ciento) y las grandes empresas con el 13,4 por ciento. La mayoría de estas últimas (29,3 por ciento) dice que su pasivo más grande son las obligaciones financieras que tienen fuera del país. En Bogotá, las compañías que se quejan por la carga tributaria son las pequeñas empresas, con un 40,6 por ciento. En total, los impuestos son la principal obligación para el 34,4 por ciento de las compañías encuestadas en la capital colombiana. En la Costa esa cifra asciende al 28,2 por ciento, mientras en la región occidental es de 32,1 por ciento y en la parte central del país, el 28,6 por ciento. Por actividad económica, las industrias manufactureras de cuero y calzado son las que más peso le dan.
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