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Martes 14 de Febrero de 2012

Cuba, OEA y Guerra Fría

¿Qué hace falta para que Cuba se reintegre a la Organización de los Estados Americanos -OEA? Dos cuestiones esenciales. Primero, que tanto este país como Estados Unidos dejen de actuar dentro de la lógica de la Guerra Fría. Y que Washington levante el bloqueo a la isla.

Lo que hizo la Asamblea de la OEA, reunida a comienzos de este mes en Honduras fue clausurar la Guerra Fría que seguía vigente en la Resolución que 47 años atrás expulsó a Cuba del órgano interamericano. Pero esto fue un paso formal.

Terminar con la Guerra Fría significa dejar atrás la política de imposiciones de Estados Unidos en sus relaciones con los países del hemisferio, para abrirle paso a la política de cooperación y respeto a la libre determinación. Privilegiar el multilateralismo y abandonar el garrote.

Es un hecho histórico que la democracia y la economía de mercado triunfaron sobre el comunismo. Pero hay más. Triunfó la libertad en todo sentido, incluso la de gobernar un país con un régimen socialista.

Triunfó la libertad de expresión, de asociación, de cultos religiosos. Triunfaron los derechos individuales y del medio ambiente. No sólo se desplomaron los adustos partidos comunistas, sino todos los partidos tradicionales de centro y derecha, carcomidos por la corrupción. Y ello ocurrió en todo el hemisferio, desde México hasta Chile, desde El Salvador hasta Bolivia.

El viejo paradigma terminó: buenos los capitalistas, malos los comunistas. O al revés. Hoy existe una enorme aldea global donde el mercado y el comercio cada día tienen menos barreras. Los enemigos son comunes: pobreza, desigualdad y terrorismo. Y el desafío, el mismo: avanzar en la integración, respetando las culturas y la autonomía de las naciones. Respetando el alma de los pueblos.

Mientras Cuba y Estados Unidos no abandonen el objetivo de que uno debe triunfar sobre el otro -que fue la esencia de la Guerra Fría- el reintegro de Cuba al sistema interamericano no podrá darse. Por eso es necesario el levantamiento del bloqueo a la isla, que es rechazado por la totalidad de las naciones de América incluidos los más cercanos aliados de Estados Unidos como Canadá, México, Colombia y Costa Rica.

Paralelamente, el paso esperado sería que Cuba ingrese a la OEA tal como está hoy, con los defectos y aciertos que tiene este organismo, y que dé la pelea por dentro. Si no le gusta el Consenso de Washington, acuerdo que habla de multipartidismo y democracia, que al interior del Consejo Permanente con sus aliados Venezuela, Nicaragua y Ecuador, plantee sus argumentos.

El camino de la integración continental es largo. Veinte años duraron discutiendo los europeos para llegar a dónde están hoy: un solo mercado, una sola moneda, pero muchas culturas, muchos idiomas e ideologías. Desde los socialistas hasta la ultraderecha, desde los regímenes presidenciales hasta los parlamentarios. La unión en medio de la diversidad. El triunfo del consenso y el respeto, sobre el odio y la imposición.

¿Quién dijo que para pertenecer a un mercado común o a una organización continental, todos tienen que tener el mismo sistema de gobierno o la misma ideología? De lo que se trata es de respetar la autodeterminación, con unos mínimos compartidos por todos. Por ejemplo, que haya elecciones libres regularmente.
Mientras en Estados Unidos y Cuba predomine la idea de imponerse, el sueño de la unión en América estará lejano. Ojalá que Obama y Raúl Castro tengan la visión y las agallas para romper esquemas y facilitar un nuevo comienzo para sus países y el hemisferio. No se trata de entregar lo propio, sino de respetar lo ajeno. 

rsantamaria@gravitascomunicaciones.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
11 de junio de 2009
Autor
RICARDO SANTAMARÍA Politólogo - Periodista

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