Dado el peso relativo de esos planes de pensiones en los ingresos que reciben los jubilados, la caída de estos últimos se situó en torno al 12,5 por ciento, explicó en conferencia de prensa Edward Whitehouse, al presentar ayer el informe bienal sobre las pensiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). Un informe en el que se pone el acento en que una de las grandes prioridades de los dispositivos públicos de jubilación debe ser garantizar una "protección efectiva contra la pobreza tanto ahora como en el futuro". Esta recomendación deriva de la constatación de un agravamiento de la extensión de la pobreza entre las personas de mayor edad, que ya antes de la crisis afectaba al 13,5 por ciento de los mayores de 65 años en los países medios, frente al 10,6 por ciento de media en el conjunto de la población. "Hacen falta sistemas públicos que ofrezcan un ingreso de base o mínimo a los pensionados", pero también se tiene que mantener un reparto entre los dispositivos públicos y privados para garantizar la sostenibilidad del sistema de retiro a largo plazo, indicó la jefa de la división de Políticas Sociales de la Ocde, Monika Queisser. Los países en los que más se desplomaron los activos de los fondos de pensiones en 2008 fueron Irlanda, Australia, Estados Unidos, Islandia y Bélgica, mientras que en México, República Checa, Alemania , Eslovaquia y España es donde la caída fue más moderada. El impacto para los pensionistas fue variable en función del peso que los sistemas privados tienen en los ingresos de los jubilados, ya que la media del 19,5 por ciento para los 23 países analizados por el estudio encierra grandes diferencias.
Restablecer la confianza
Según la Ocde es importante restablecer la confianza en el sistema privado de pensiones lo que exige mejor regulación, más eficiencia, información clara de los riesgos y una orientación a inversiones menos riesgosas conforme se acerca la edad de jubilación.
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