El 23 de junio, el vendedor de tiempos compartidos Albert Mora aguardaba para reunirse con personas interesadas en adquirir una propiedad en Las Vegas. De repente, un colega recibió una llamada enigmática de la sede central de su empresa. La orden: deshacerse a todos los compradores.
El personal de la compañía corrió a devolverles sus depósitos en efectivo a quienes habían hecho el pago inicial por Tahiti Village, el inmueble en cuestión. Más tarde, Mora se enteraría de que el dueño de Tahiti Village, Consolidated Resorts Inc., propiedad de un fondo de bienes raíces de Goldman Sachs Group Inc., se estaba acogiendo a la protección de la corte de bancarrota.
Directores del fondo, una división de la franquicia de inversiones de capital privado en bienes raíces Whitehall, de Goldman, había decidido abandonar la inversión de US$372 millones, dos años después de haber cerrado el acuerdo.
La caótica caída de la empresa de tiempos compartidos Consolidated es el ejemplo más reciente de cómo la incursión de Wall Street en la industria del alojamiento turístico está resultando ser un gran fracaso.
Hace tan sólo unos años, los inversionistas pagaban altos precios por empresas de hospitalidad asumiendo que la demanda de tiempos compartidos, las tarifas por habitación de hotel y los presupuestos de viajes seguirían aumentando en el futuro cercano.
Después de todo, concluyeron, la industria se recuperó rápidamente tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
En un comunicado de prensa, Consolidated afirmó que planeaba acogerse a la protección de bancarrota debido a un ambiente crediticio que "ha hecho que sea imposible" seguir operando la empresa.
Los negocios de los mayores constructores de tiempos compartidos de EE.UU. también se han visto afectados. En Wyndham Worldwide Corp., líder de ese mercado, las ventas de "casas de playa" se hundieron a US$280 millones en el primer trimestre de 2009, un descenso del 39% frente al mismo período de un año antes. Marriott International Inc. reportó una pérdida operativa de US$17 millones en los primeros tres meses del año para su negocio de tiempo compartido.
Ahora, la gente está reduciendo sus presupuestos de viaje y las tarifas de las habitaciones de hotel están cayendo, lo que deja a algunos hoteles sin el suficiente flujo de efectivo para cubrir sus gastos. En los primeros cinco meses de este año, la ocupación de hoteles en EE.UU. cayó 53%, el porcentaje más bajo desde que Smith Travel Research comenzó a contabilizar las cifras en 1987.
Los ingresos por habitación disponible, en promedio, han caído a US$52,78 en lo que va del año, la cifra más baja desde 2004.
Mientras todas las clases de hoteles tienen problemas en esta recesión ¿desde los de lujo hasta los de bajo presupuesto, desde los grandes hasta los pequeños¿ los que sufren más apremios son las cadenas de hoteles que poseen muchas propiedades y que fueron compradas con grandes deudas cuando el mercado estaba en su punto más alto entre 2005 y 2008.
Veinte de las principales adquisiciones de hoteles cerradas entre 2005 y 2008 tenían una deuda acumulada y pagos de capital equivalente a más de US$60.000 millones. Entre ellas están: la compra por parte de Blackstone Group LP de Hilton Hotels por US$26.000 millones, la adquisición de Extended Stay Hotels por parte de Lightstone Group por US$8.000 millones y la compra de Equity Inns Inc. por US$2.200 millones por parte de Whitehall, la unidad de Goldman.
Aunque no todos esos acuerdos corren el riesgo de colapsar, muchos tienen problemas. "Si compró un hotel en 2007 y lo apalancó en un 80% o más, enfrenta un enorme desafío", asegura Bruce Ford, subdirector senior de Lodging Econometrics, una empresa de investigación de la industria hotelera.
A su vez, las cesaciones de pagos sobre préstamos hoteleros han aumentado de manera considerable. Las cesaciones de pagos de hipotecas titularizadas ¿hipotecas divididas en partes y vendidas a los inversionistas como bonos¿ con hoteles ofrecidos como colateral probablemente aumentarán de la tasa actual de 4,7% para superar el 8% para fin de año, según Morgan Stanley.
En lo que va del año, Extended Stay ya se declaró en bancarrota el 15 de junio, Red Roof Inn Inc. cayó en cesación de pagos sobre US$367 millones de hipotecas titularizadas el mes pasado, y Whitehall les dijo a sus inversionistas en marzo que podría necesitar una infusión de efectivo o vender activos para reducir la deuda de Equity Inns.
¿Lingling Wei contribuyó a este artículo
Publicidad