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Lunes 24 de Noviembre de 2014

¿Dónde está la Costa Atlántica?

El Artículo primero (aún no reformado) de la Constitución Política establece que Colombia es un Estado de Derecho, organizado en forma de República unitaria, pero a la vez descentralizada con autonomía de los entes territoriales. Esto de la descentralización, por su poca aplicación, es un tema de análisis permanente en cuanto foro se lleve a cabo sobre el modelo de desarrollo que debe tener el país. Por otra parte, cualquier observador desprevenido puede fácilmente constatar que si hay algún campo o actividad de la vida nacional donde no se da la susodicha descentralización, es en el terreno de la política.

Recordemos que la Costa Atlántica engloba siete departamentos con cerca de 180 municipios; su extensión geográfica es más de la décima parte del territorio nacional y el número total de sus habitantes se acerca a los 10 millones de personas. Estos guarismos serían suficiente carta de presentación para que un número significativo de sus coterráneos estuviesen en la extensa lista de aspirantes a la Presidencia de la República, con o sin Uribe.

Por el contrario, al hacer el inventario de aspirantes, uno se encuentra con una altísima -por no decir exclusiva y excluyente- participación de dirigentes oriundos de Bogotá y del departamento de Antioquia. De la Costa Atlántica sólo se conoce de las aspiraciones de dos ex ministros (hombre y mujer), pero cuyo respaldo entre el electorado según encuestas, no alcanza a superar ni el famoso margen de error.

Aunque este fenómeno no es totalmente nuevo, nunca como ahora, se había visto tanta concentración y discriminación de cara a un evento de tanta importancia para el acontecer nacional. Para nadie es un secreto que en Colombia la clase política de la Costa Atlántica 'goza' o sufre de un estigma que la vincula con fenómenos de desgreño administrativo o peor aún, con casos aberrantes de corrupción. Se pregunta uno entonces, si esa falta de presencia en semejante coyuntura ¿es producto de un desinterés colectivo o -más grave- resultado de la confirmación de la validez del estigma llevado a cuestas?

Ojalá la respuesta a este acuciante dilema sea más la primera o alguna otra del mismo corte, que la segunda. En aras de dirimir esta situación, sería deseable para la salud del país que en el abanico de aspirantes apareciesen, antes de que sea muy tarde, más representantes de la Costa Atlántica, no sobre la base de que el criterio para escoger un presidente sea su lugar o región de origen, pero sí sobre el principio de que por lo menos en una primera fase no puede dejar de estar representado el 20 por ciento de la población, ni el 15 por ciento del territorio nacional, ni tampoco el 16 por ciento de los municipios legalmente constituidos, que son la esencia de la anhelada, pero esquiva descentralización política.

¿Quiénes podrían ser los llamados a cubrir ese vacío? Sus habitantes deben tener o encontrar la respuesta, pero para facilitar el debate y animar la discusión, me permito sugerir dos dirigentes de la región: el ex gobernador y hoy embajador que saneó las finanzas de su departamento y la actual Ministra de Comunicaciones, que en diferentes cargos públicos se ha distinguido por su eficiencia y probidad.

Ya es hora de que la Costa Atlántica sea tenida en cuenta no solamente como lugar de recreación y vacaciones. 

gpalau@urosario.edu.co

Publicación
portafolio.co
Sección
Opinión
Fecha de publicación
3 de julio de 2009
Autor
GONZALO PALAU RIVAS Profesor de Economía, Universidad del Rosario

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