¿Cuáles son los retos de Gabriel Silva, nuevo Ministro de Defensa? Veo seis principales.
Primero, consolidar la política de Seguridad Democrática como un propósito nacional, más allá del uribismo y de la figura del Presidente de la República. Silva es un liberal a secas como lo fue Barco, como lo es Gaviria y quizás, como lo sigue siendo Uribe, y el hecho de no pertenecer al grupo político del actual Mandatario, le facilita convocar a este propósito a todos actores de la vida nacional.
Segundo, complementar la política de Seguridad Democrática con una estrategia más agresiva de seguridad ciudadana y un diseño de política posconflicto, que le permita al país pensar desde ya cómo seremos y qué tenemos que hacer cuando ya no existan las Farc y los paramilitares, y miles de ex combatientes ilegales se integren a la vida civil. El Director de la Policía, es el mejor aliado para impulsar la política de seguridad ciudadana.
Tercero, tener en cuenta la variable de política exterior dentro del manejó del Ministerio. Su condición de experto en temas internacionales será de gran utilidad en este momento, cuando el espinoso asunto de la presencia militar estadounidense en el país, copa la agenda exterior de Colombia y Suramérica. El manejo que el Gobierno le dio a este anunció no fue el mejor, porque el vocero fue un funcionario militar y no un civil y los mensajes no fueron contundentes. No se trata de la instalación de bases extranjeras en nuestro territorio, sino una nueva fase de la cooperación que ya existe con Estados Unidos en función de la lucha contra el narcotráfico. Colombia requiere de un inteligente y sereno manejo internacional, no sólo frente a nuestros problemáticos vecinos Chávez y Correa, sino con posibles aliados como Brasil, Perú y Chile. Canciller y Mindefensa pueden apoyarse y complementarse.
Cuarto, mantener y profundizar la cultura de respeto a los derechos humanos al interior de las instituciones armadas y hacerle frente al delicado debate de los falsos positivos. En este momento en que Ejército y Policía se han ganado la confianza de los colombianos y son instituciones respetadas y admiradas por la mayoría, este tema adquiere mayor relevancia. Como sociedad y democracia, ganar la guerra contra el crimen y el terrorismo violando la ley, es perderla.
Quinto, conducir el Ministerio con imparcialidad e independencia en el período electoral que ya se inició.
Y finalmente, contribuir, en asocio con el Director del DAS, a reformar el sistema de inteligencia, para que existan efectivos controles y filtros para que tengamos una política nacional coherente en este campo, que fije prioridades, asigne responsabilidades y permita la cooperación entre agencias civiles, militares y policiales.
El presidente Uribe acertó con el nombramiento del Ministro de Defensa, un cargo que su predecesor entregó con éxitos contundentes. La trayectoria de Silva, su experiencia y condiciones personales son garantía para el país. Es, a la vez, un curtido funcionario público como consejero de asuntos internacionales y embajador en Washington de los gobiernos Barco y Gaviria; un creativo empresario, fundador de una compañía que financia la educación superior de los jóvenes colombianos y un visionario dirigente gremial que revolucionó la industria del café al lograr que los productores colombianos accedieran, mediante las Tiendas Juan Valdéz, al punto de la cadena de comercialización que aporta mayor ganancia: quién vende la taza de café al consumidor final. Suerte al nuevo Ministro.
rsantamaria@gravitascomunicaciones.com
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