Una de las más interesantes paradojas sucede en la familia de este empresario de Mazatlán, México. Su hermano Julio está justo al otro extremo, pues es el investigador principal y coordinador del programa Dinámicas Territoriales Rurales del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp). En esta ONG, Julio Berdegué está dedicado, especialmente a temas como el acceso de los pequeños productores rurales a los mercados, las tendencias en los mercados de alimentos, las organizaciones económicas rurales y el empleo rural no agrícola. Mariano Berdegué -por su parte- es el director de Monsanto para la región Andina, Centroamérica y el Caribe, con sede en Bogotá, por lo que defiende la agricultura empresarial, donde es necesaria la maquinaria, los insumos de síntesis química y las semillas genéticamente modificadas o transgénicas. Aparte de esta anécdota familiar, en diálogo con Portafolio, Berdegué consideró que el desarrollo de la economía agraria en Colombia está en las decisiones que tome el Gobierno y en el apoyo que brinde a los empresarios que inviertan en la zona de la altillanura colombiana. ¿Considera que esta zona tiene potencial? Si lo tiene y puede convertir a Colombia autosuficiente en oferta de granos, mientras que se desarrollará la agroindustria, en una integración vertical, tal como se hizo en El Cerrado brasilero. Hay pocos lugares del mundo con un potencial agrícola como la altillanura colombiana. ¿Hay gente interesada en invertir allí? Si, en esta oficina he recibido a varios empresarios de Brasil, de los Estados Unidos y de Argentina, entre otros países, mientras otros me han llamado para preguntarme por la zona y por las posibilidades de hacer negocios allí. ¿Hay alguna amenaza seria para la altillanura? Varias. Las características geográficas y de suelos ácidos son similares a El Cerrado brasilero, pero la gente que sabe de agricultura tiene la solución para lidiar con este problema. De otra parte, está el costo de los insumos, de los fertilizantes y de la maquinaria, entre otros, que reducen la competitividad de la producción agrícola; se suma también el tema de la titulación de las tierras. Como fortalezas se tienen cuatro millones de hectáreas por desarrollar y con la oportunidad de lograrse buenas cosechas, por tener un mejor régimen de lluvias que El Cerrado brasilero. ¿Qué ofrece Monsanto para la altillanura? Semillas con biotecnología que ayudan a incrementar la productividad, conocimientos de agricultura comercial y paquetes tecnológicos muy completos. Además, para el 2011, semillas de soya resistentes al herbicida Roundup Ready, mientras que, de forma simultánea con Brasil, se pondrá en el mercado en el 2013 otras semillas de soya con tolerancia al herbicida anotado; además, con un mayor rendimiento por hectárea (11 por ciento). A esto se suman semillas híbridas y transgénicas de maíz tolerantes a los herbicidas y resistentes al ataque de los insectos lepidópteros. También estamos trabajando en soluciones integrales con otras compañías como Dow AgroSciences, Bayer, Basf y Pionner. ¿Esas alianzas tendrán incidencia en Colombia? Si. Traeremos nuevos productos como sistemas de tratamiento físico de semillas con fungicidas e insecticidas y paquetes tecnológicos para los agricultores de la altillanura particularmente. En Colombia, buscamos una alianza con la industria de protección de cultivos. ¿Cuál es el compromiso de Monsanto con el tema de la sostenibilidad? Puntualmente, Monsanto está comprometida para que en el año 2030 en el mercado internacional, incluyendo a Colombia, se consigan semillas de algodón, de maíz y de soya que producirán (por hectárea) el doble de lo reportado en el 2000. Además, requerirán de menos cantidades de agua y de fertilizantes, como el nitrógeno. Para esto, la compañía está invirtiendo no menos de 1.000 millones de dólares anuales en investigación y desarrollo. ¿Cómo se logra que las plantas requieran menos nitrógeno? Con las herramientas de modificación genética de plantas -que se hace en los laboratorios de investigación- se logra potencializar el trabajo de los genes que están dedicados a la absorción del nitrógeno. ¿Alguna otra zona de interés para la compañía? Tenemos todas nuestras baterías enfiladas hacia el desarrollo de la altillanura. Allí, como decimos en México, se están juntando el hambre con las ganas de comer. ¿Hoy, quién lidera el tema en esa zona? Por ahora, ninguna compañía está involucrada con el desarrollo de la agricultura, ni siquiera nosotros. Queremos que esta oportunidad se materialice, por lo que debemos asumir un rol de liderazgo; disponemos de los recursos y queremos hacer el esfuerzo de estar allí. ¿Cuándo irá a colonizar? Estamos haciéndonos la misma pregunta. Pensamos en montar granjas demostrativas para probar la calidad de nuestros insumos y poner en práctica los paquetes tecnológicos que tenemos disponibles y hacer labores de extensión agrícola. Por ahora, en Colombia estamos probando diez nuevas variedades de algodón genéticamente modificado.
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