Colombia ha venido realizando esfuerzos para hacer un mayor y mejor uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), y para que las empresas las incorporen a sus negocios. Sin embargo, es importante destacar que estos esfuerzos tienen que ser permanentes, y no basta con adoptar acciones que en un momento dado sean adecuadas, ya que las tecnologías son un blanco móvil y están en evolución constante.
Se requiere, por lo tanto, que esas acciones y las empresas se vayan adoptando a las nuevas circunstancias.
La anterior afirmación se deduce de un estudio realizado por la Comisión de la Unión Europea sobre Las TIC y las tendencias del negocio electrónico en el 2008. Es evidente que las infraestructuras básicas de las TIC, tales como las simples redes de computadores y el acceso a Internet, se han convertido en algo elemental para la mayoría de las empresas de todos los sectores y son esenciales para hacer negocios. Pero ello no basta. Como complemento de este fenómeno están surgiendo infraestructuras de información avanzadas y nuevos servicios destinados a desempeñar un papel muy importante en la economía de futuro, ya que facilitan e impulsan nuevos modos para gestionar las relaciones empresariales, así como nuevos modelos para hacer negocios en la economía digital avanzada. Mientras las empresas grandes están bien preparadas para adoptar y desarrollar esos nuevos modelos, las empresas pequeñas deben prepararse para seguir su ejemplo, pues de lo contrario se quedarán afuera de los contratos de suministro.
El proceso que se ha adelantado puede explicarse en tres etapas. La tendencia hacia los sistemas de valor digitalmente integrados y conectados a través de las TIC -que se ha denominado 'negocio electrónico 3.0'- representa un nuevo ciclo en la vida del negocio electrónico. Esta fase se basa en dos periodos anteriores.
En primer término, en el avance inicial logrado por el Internet a finales de los años 90, lo que se llama 'negocio electrónico 1,0', y, en segundo lugar, en el periodo muy conservador concentrado en la reducción de costos surgido tras la 'burbuja' de la nueva economía en los primeros años del siglo XXI, lo que se ha dado en llamar el 'negocio electrónico 2.0'.
En estas circunstancias, a pesar de que las TIC siguen siendo un mecanismo eficaz para la reducción de los costos existentes, cada vez, con más frecuencia, son consideradas como herramientas adecuadas para la innovación y la generación de mayores ingresos, ya que facilitan el establecimiento de nuevos servicios y métodos de trabajo en las cadenas de valor y en las redes. A medidas que estas nuevas actividades generadoras de conocimiento se expanden (no sólo en el sector de servicios, sino también en el de fabricación), están surgiendo nuevos empresarios especializados, que se ocupan de procesos de negocios no básicos de otras empresas.
Lo anterior, nos permite sacar dos conclusiones básicas que se deben tener en cuenta en el momento de diseñar políticas públicas sobre la materia. El tema de las TIC debe entrar de lleno a los programas de competitividad que tengan en cuenta las características de cada sector económico. En segundo lugar, no deben limitarse a la capacitación de las pequeñas empresas en las tecnologías básicas, propias del negocio electrónico 1.0, sino en tecnologías de la información avanzadas, que hagan parte del 'negocio 3.0'.
emece1960@yahoo.com
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