Cementos San Marcos, empresa en la que participan como socios Gustavo y Ricardo Cobo Lloreda, éste último ex alcalde de Cali y con trayectoria empresarial; la Siderúrgica de Occidente (Sidoc), de capital colombiano; CSS, empresa de los hermanos Luis Héctor y Carlos Alberto Solarte, constructores, operadores viales y dueños de 66.000 millones de pesos en acciones de Ecopetrol.
Y las perspectivas de mejoría en el negocio pueden ser un elemento a favor de la aparición del nuevo competidor.
Se prevé que el consumo per cápita de cemento supere los 250 kilos por persona para el 2015, pero sin embargo, en 1995 alcanzó a llegar a 224 kilos y luego descendió a los 202 kilos actuales.
La más reciente apuesta por parte de grupos cementeros independientes se dio en 2008, cuando tras varios años de anunciada, arrancó Cementos Tequendama, compañía del constructor Gabriel Humberto Zárate ubicada en Suesca (Cundinamarca), uno de los fundadores de Davivienda.
El empresario invirtió unos 150 millones de dólares en una planta con capacidad para elaborar unas 475.000 toneladas anuales de cemento. Aunque también es sonado el fracaso de la familia Santa Coloma y otros que a través de Cementos Andino y Concrecem terminaron librando una dura guerra de precios con los grupos grandes, lo que trajo dificultades financieras y terminó en 2006 con la compra, por 192 millones, por parte de Argos.
El presidente de Cementos Argos, empresa que tiene 50 por ciento del mercado, José Alberto Vélez Cadavid, afirma que en el corto plazo las ventas de la industria, medidas en volumen, se estabilizarán y al final de año se ubicarán en el mismo nivel del 2008, 8,9 millones de toneladas. En el mediano plazo, la empresa también prevé un efecto importante de la obras de infraestructura sobre la demanda de cemento gris.
Por su lado, el presidente de Sidoc, empresa dueña del 25 por ciento del proyecto Cementos San Marcos, Norman Maurice Armitage Cadavid, afirma que se invertirán en la planta unos 35 millones de dólares, 70.000 millones de pesos, y tendrá una capacidad de producción de 300.000 toneladas anuales.
"El cemento es un complemento del acero y podemos morderle algo al competidor existente en el Valle", explica.
El proyecto ya está en la fase II y en la actualidad se estructura el diseño de la planta que se construirá sobre las 200 hectáreas que ocupa Calizas y Derivados, sociedad de la familia Cobo Lloreda al norte de Yumbo.
Aunque puede parecer una quijotada entrar con una fábrica independiente a un mercado dominado por tres gigantes, los promotores muestran su proyecto como un ejemplo de visión empresarial. Cuentan con los recursos de carácter natural, como la sociedad de Calizas y Derivados, lo que se conjuga con la llegada de unos inversionistas, y con el hecho de que la única cementera que existe en el suroccidente es Cementos del Valle Argos, mientras en otros departamentos hay tres o cuatro compañías.
Otra ventaja que puede jugar en su favor en el mercado regional es que el 30 por ciento del cemento que llega al Valle y sus alrededores procede de Cemex y Holcim, y debe cruzar la cordillera. En ese sentido, la nueva compañía le apuesta al cumplimento y estar cerca de los mercados.
De otro lado, el difícil momento del sector de la construcción no es un obstáculo para emprender el proyecto. Se espera que para cuando comience a funcionar la fábrica, en el 2011, y entregue su primer bulto de cemento, se llegue en un momento de ascenso de la economía.
Otra apuesta de la empresa es la de las obras públicas en Cali y a la región. Cuando la planta entre en funcionamiento se espera que 21 megaobras estén en marcha, mientras que la doble calzada a Buenaventura no finalizará antes del 2014.
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