Sin embargo, el DNP había revelado cifras de pobreza correspondientes al 2006 en las que se afirmó que el 45,1 por ciento de la población total se encontraba en ese estado, lo que confirma un aumento de este índice, diferente a lo que se podría concluir si se compara con la cifra del 2002.
Por su parte, la indigencia bajó en los primeros tres años pero volvió a aumentar en los últimos tres, mientras que la desigualdad se mantiene. Esta era de 0,59 por ciento en el 2008, la misma proporción del 2002. Cuando su valor es cero, hay absoluta igualdad, y cuando su valor es 1 hay absoluta desigualdad.
Si se compara con el 2005 hay un ligero incremento de la desigualdad pues ese año su valor era de 0,58 por ciento.
Esas son las conclusiones que se desprenden del informe presentado por la Misión de Expertos, de la cual hicieron parte, entre otros, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Dane.
De acuerdo con sus cálculos, la pobreza era de 53,7 por ciento en el 2002; de 50,3 por ciento en el 2005, y de 46 por ciento en el 2008. Para junio el 2006 el Dane había calculado la pobreza en 45,1 por ciento y la indigencia en 12 por ciento, pero ayer la misión dijo que esos datos fueron desechados.
Tras casi siete meses de trabajo de la Misión, este equipo de expertos nacionales e internacionales no logró llenar el vacío de dos años, 2006 y 2007, y por esto las cifras dan el salto del 2005 al 2008.
Respecto a la indigencia, o pobres en extrema pobreza, esta descendió de 19,7 por ciento en el 2002 a 15,7 por ciento en el 2005 y subió a 17,8 por ciento en el 2008. En plata blanca, el año pasado había 20,2 millones de pobres y 7,9 millones de indigentes.
El director del DNP, Esteban Piedrahíta, señaló que se consideran pobres los miembros de un hogar de cuatro personas cuyo ingreso conjunto sea inferior a 1'086.000 pesos mensuales.
Como indigentes, se clasifican los hogares de cuatro personas con ingresos por debajo de 468.000 pesos mensuales.
Los ajustes que hizo la Misión llevaron a cambiar toda la serie estadística de pobreza y pobreza extrema, por lo cual ya no es posible comparar las nuevas cifras con las anteriores. En el evento de contrastar los viejos y nuevos datos, la pobreza hubiera registrado un ligero crecimiento mientras que la indigencia simplemente se hubiera disparado.
En las 13 áreas metropolitanas, la pobreza bajó de 40,3 por ciento en el 2002 a 30,7 el año pasado.
Aumentos en precios de alimentos golpearon a los indigentes
El Gobierno, a través del director del DNP, Esteban Piedrahíta, expresó su satisfacción por los resultados de la pobreza, "que son buenos", dijo, al tiempo que manifestó la preocupación oficial por el aumento de la pobreza extrema, comportamiento que, agregó, obedece al incremento en los precios de los alimentos desde finales del 2007 y prácticamente todo el 2008, que golpea a los hogares en indigencia porque la totalidad de sus ingresos los dedican a comprar productos alimenticios.
No obstante, el funcionario confió en que este año se reduzcan las cifras de la indigencia por los efectos del programa Familias en Acción, que busca llegar a los hogares de menores ingresos y que está en la fase de expansión.
Igualmente, Piedrahíta reconoció que la desaceleración de la economía es preocupante porque incide negativamente en la evolución de la pobreza y la indigencia.
Por ello, comentó, el Gobierno estará atento al desempeño del mercado laboral y específicamente del empleo para adoptar las medidas que contrarresten cualquier signo negativo.
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