Las cifras son preocupantes si se tiene en cuenta que en la actualidad el volumen de exportaciones entre Colombia y Venezuela se acerca a los 6.500 millones de dólares.
Bittan, en entrevista con Portafolio.com.co, recomendó al sector exportador colombiano empezar a buscar progresivamente otros mercados porque según él, "la época de las vacas gordas que representó el comercio binacional con Venezuela se está acabando".
¿Usted cree que Venezuela va a sustituir a Colombia en materia comercial?
Difícilmente Colombia puede ser sustituida de la noche a la mañana, en determinados rubros, bien sea por Argentina o por Brasil, que son los países que en este momento emergen con mayor fuerza como potenciales sustitutos de la oferta exportable colombiana. Sin embargo, hay que decir que dentro de las ventajas competitivas de Colombia en Venezuela, que son varias, están: el tema logístico, la cercanía, la variada oferta colombiana, el excelente grado de aceptación del consumidor venezolano con los productos colombianos, el apoyo del sector industrial en la materia prima colombiana, etc.
También hay que reconocer que en los últimos 15 años, Colombia ha hecho una inversión muy importante en materia de distribución y fortalecimiento de las cadenas de producción para permitir que la oferta exportable principalmente no tradicional llegue de manera eficiente a Venezuela.
¿Pero entonces, la reemplaza o no?
En alguna medida, Venezuela tiene unas particularidades, en el sentido de que ciertamente su gobierno tiene especial control e influencia en la actividad económica y, por lo tanto, hasta cierto punto capacidad para estimular que se redireccionen una buena parte de las compras.
En ese sentido, aunque podemos tener un encarecimiento de entre el 8% y el 15%, dependiendo de los rubros por fletes y por almacenaje y por vías que demoran en llevar esa oferta exportable de Brasil y Argentina a Venezuela, creo que Colombia en un momento dado podría verse parcialmente desplazada en su oferta exportable porque el contencioso -si se quiere político e incluso premilitar- que están viviendo los dos países incide de manera directa en el comercio.
Hay que recordar que a partir del año que viene, ya no se aplicarán estos aranceles de la comunidad andina, y por lo tanto la oferta exportable colombiana empezará a sentir trabas. Es decir, de manera estructural, derivada de este impase, tenemos que hacerle un llamado al sector exportador colombiano para que progresivamente vaya buscando otros mercados, porque los años de las vacas gordas que representó el comercio binacional con Venezuela se están acabando.
¿Hasta dónde le conviene a Venezuela comprarle carne a Argentina, teniendo en cuenta los altos precios?
Tenemos que tener en cuenta que la nueva realidad geopolítica que prima en Venezuela le da mayor importancia a determinadas alianzas estratégicas con ciertos gobiernos que tienen similitudes en cuanto a su corriente ideológica, que al tema del precio.
Es decir, el gobierno venezolano está dispuesto a sacrificarse vía precio y pagar algo adicional en la medida que pueda hacer comercio según lo que considere justo con aquellos países con los cuales tiene afinidades ideológicas y los considere aliados.
Con los productos cárnicos, si bien hay que reconocer que con Argentina existe una serie de sobrecostos, hay que reconocer que se van a utilizar dos mecanismos para paliar estos efectos: en primer lugar, los productos estarán empacados al vacío y se manejarán en refrigerado. En segundo lugar, habrá intercambios tecnológicos, en los cuales Argentina enviará ganado en pie y brindará apoyo técnico al campo venezolano, lo cual es una presencia indirecta de la industria argentina en Venezuela.
Por eso creo que no es solamente la variable precio la que juega en consideración, sino la de considerar a aquellos aliados ideológicos o aliados estratégicos en materia geopolítica que evidentemente no incluyen a Colombia.
¿Es cierto que en el pasado encuentro entre empresarios argentinos y el gobierno venezolano los primeros salieron aburridos porque la forma de pago de Chávez es en bonos?
Dentro de un esquema de negociación se plantean distintas alternativas de pago. Entiendo que dentro de las opciones estuvo un conjunto con medidas entre las que estaba el pago con bonos, pero también el pago con cartas de crédito de bancos de primera línea, de primer mundo, y de dinero en efectivo. También hay que decir que en este acuerdo se pretende canalizar todo este flujo comercial por medio de una empresa comercializadora del estado venezolano, con lo cual se evitarían las distorsiones o los posibles ilícitos en materia cambiaria.
Hay que reconocer que ha habido presuntamente algunas empresas colombianas que han incurrido en algunos ilícitos de tipo cambiario y eso también en alguna medida ha sido otro elemento detonante en esta crisis binacional.
¿Pero entonces los empresarios argentinos salieron o no aburridos?
El saldo fue tremendamente positivo, porque van a colocar en el sector automotriz cerca de 10.000 unidades, el sector cárnico, alimentos, el de metalurgia. A mi parecer los argentinos salieron muy contentos de este encuentro, y detrás de esos 1.100 millones de dólares, que ya vienen acompañados de unos 700 o 800 millones, vendrán otros 400 o 500, es decir, podemos hablar de un intercambio comercial para el 2010 con Argentina de cerca de 1.800 millones de dólares de oferta exportable de ese país que se colocará en Venezuela.
¿Cuánto se está dejando de negociar en cifras y cuánto se desplaza de Colombia a Argentina?
Eso depende del manejo que se le vaya dando en el espectro político al tema. Sin embargo, puedo decir sin temor a equivocarme que la oferta exportable colombiana puede caer alrededor de 2.500 a 3.000 millones de dólares en el año 2009. Es decir, en esta ocasión, Venezuela ya se ha preparado estructuralmente para desplazar buena parte de los productos colombianos que ingresaban al mercado venezolano.
¿Qué es lo que más le preocupa como empresario de la crisis binacional?
En materia comercial veo mucha preocupación porque detrás de esos 3.000 millones de dólares que se puedan dejar de tranzar, habrá cerca de 400.000 puestos de trabajo que se pueden perder entre los dos países. Me parece tremendamente irresponsable poner en juego estos puestos de trabajo.
Sí considero que el gobierno colombiano ha manejado tradicionalmente con gran eficiencia sus relaciones diplomáticas, siempre salvaguardando justamente esos puestos de trabajo tan sensibles como lo representa la oferta exportable no tradicional colombiana, pero me parece que esta vez no ha desplegado todas sus técnicas de alto nivel en materia diplomática para salvaguardar tales empleos.
¿Usted cree que ha habido injerencia del presidente Chávez en asuntos de Colombia?
Depende con el prisma que se le mire. En el tema político, con algunas expresiones que refieren a temas netamente de Colombia, se podría decir que sí hubo de alguna manera injerencia. Pero en términos del mejoramiento de las relaciones y los asuntos de la región en los que los dos países deben hacer pronunciamientos, no creo que se haya dado injerencia.
¿Sí o no ha habido injerencia?
En algunos momentos sí se han dado algunos excesos al referirse al gobierno de Colombia, en alguna forma en la que a mi juicio no es la más idónea.
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