Últimas Noticias de Economía y Negocios de Colombia y el Mundo

Sabado 25 de Octubre de 2014

Jens Mesa: 20 años como presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite

Hace 20 años, el presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), Jens Mesa Dishington, llegó de casualidad al cargo que hoy ocupa, recomendado por su alto desempeño académico en las universidades del Rosario, en Colombia, y de Cornell en Estados Unidos.

Los miembros de la junta directiva lo nombraron de manera sorpresiva en abril de 1989, pues el gremio iba a realizar su Congreso Anual en Barranquilla, pero no tenían director ejecutivo, porque su titular, Antonio Guerra de la Espriella, quien además es su cuñado (Mesa está casado con María del Rosario Guerra, había sido designado viceministro de Agricultura.

Para algunos, su nombramiento parecía una improvisación de los directivos de Fedepalma, pero la realidad era otra. Aunque la trayectoria laboral de este pereirano, magister de economía agrícola recién desempacado de la Universidad de Cornel, se limitaba a la secretaría de la Universidad del Rosario, de donde se graduó como economista. También había desempeñado un cargo en el Bank of América, en Bogotá y en ese momento era asesor económico de la Federación Nacional de Cafeteros.

Llegó para quedarse

Lo que no sabían los directivos de Fedepalma, era que habían escogido a una persona que desde la adolescencia soñaba muchas cosas sobre su futuro profesional, entre ellas, ser ministro de agricultura o presidente de un gremio importante del país. Es decir, que el nuevo presidente de Fedepalma había llegado para quedarse.

Su designación en el cargo no fue traumática al interior de la Federación, pero sí a nivel familiar, pues su padre, Pedro Nel Mesa Mejía, un cafetero de costumbres conservadoras y con cierto aversión al riesgo, no estuvo de acuerdo con que renunciara a la Federación de Cafeteros para asumir la presidencia de un gremio, cuyo cultivo aún no tenía claro su futuro.

Sin embargo, Mesa honró su palabra luego de haber aceptado la propuesta de la junta directiva de la Federación.

A partir de ese momento su vida no ha tenido un día igual a otro. Las cerca de 7.500 jornadas de trabajo que lleva en el cargo han sido exactos a lo que él quería antes de su posesión, es decir movidos y sin la rutina de una oficina como investigador, analista o autor de documentos o libros de economía.

El mejor ejemplo de ello fue su debut en la presidencia de Fedepalma hace 20 años. Ni siquiera había tomado posesión de su cargo, porque debía finalizar algunas tareas pendientes en la Federacafé, cuando le tocó viajar a Barranquilla, para asistir al Congreso Palmero, y dar un discurso como presidente del gremio, ante la mirada desconfiada de muchos productores, que no tenían ni idea de dónde había salido la persona que los iba a representar.

Como era de esperarse, su intervención en este evento fue sobre temas macro, sin una sola alusión a la gran polémica que los palmeros mantenían en ese momento por los anuncios del entonces presidente de la República, Virgilio Barco, sobre la apertura económica y lo rumores de que los industriales no iban a comprar más aceite crudo de palma porque toda su materia prima la iban a importar.

Ambiente tenso

Lo que Mesa tampoco se imaginaba era la garrotera interna que se vivía el gremio debido al interés de algunos industriales del aceite, que querían ganar posiciones en la dirigencia del gremio. Una vez finalizado el capítulo de estrenar su cargo en el Congreso Palmero, llegó a su oficina en Bogotá, que aunque estaba ubicada a solo tres cuadras de la que le habían asignado en la Federación de Cafeteros, la diferencia de comodidad iba del cielo a la tierra. "En Fedepalma, el viso era más grande que la tienda".

El primer lío que encontró en su escritorio fue la renuncia de Iván Hoyos y Armando Lloreda, dos de los industriales de aceite más importantes del país, quienes anunciaban su retiro de Fedepalma, en protesta porque en el Congreso, en Barranquilla, la junta directiva el gremio no les permitió imponer a un representante de ellos en la dirigencia de la organización.

El problema era que estos dos empresarios representaban el 20 por ciento de los aportes a la Federación, lo que ponía en riesgo su estabilidad económica y financiera. Su primera reacción fue reunirse con ellos para tratar de persuadirlos para que no renunciaran, pero el intento fue en vano.

Entonces su estabilidad en Fedepalma, cuando apenas se arrimaba al periodo de prueba estaba tambaleando, no porque el puesto le hubiera quedado grande, sino por la debilidad financiera del gremio. Incluso llegó a pensar que su padre tenía razón, y que se había equivocado al retirarse de la Federacafé para cumplir uno de sus sueños: ser dirigente gremial.

Pero pudo más su convicción. La junta directiva lo apoyó y Fedepalma continuó su rumbo.

Resultados a la vista

Unos meses más tarde, Mesa, con la persistencia y disciplina que lo caracteriza, y con el respaldo de "Charito", como él llama a su esposa, empezó a encontrar los caminos para sacar adelante el negocio.

Y los resultados comenzaron a darse. Sus recomendaciones se orientaron hacia la necesidad de trabajar en el almacenamiento del aceite crudo para ganar competitividad a la hora de comercializar el producto y en el inicio de la era de la investigación, en la que su antecesor había dado unos pequeños pasos.

Posteriormente, a su regreso de un viaje a Malasia, primer productor mundial de aceite de palma, a Mesa le nació la idea de exportar, la cual fue apoyada por varios productores, a pesar de que el precio interno era 40 por ciento más alto que el del mercado internacional. La propuesta de vender a menor valor parecía una locura, pero la mirada estaba puesta en otro horizonte.

A mediados de los 90, Fedepalma ya tenía otra cara y un futro mucho más claro. El gremio se había preparado para la apertura económica, con la creación de Cenipalma, el centro de documentación y el nacimiento de la cuota parafiscal.

Los productores lograron superar el embate de la competencia internacional. Poco después vino un periodo de fortalecimiento del sector mediante la constitución del novedoso Fondo de Estabilización, inspirado por Mesa, con el apoyo de la directiva.

Mesa nunca se ha sentido solo. Siempre ha tenido el apoyo de los palmeros, a pesar de una o dos épocas en las que algunos sectores han buscado su salida. Pero él tampoco ha querido dejar al gremio aunque en varias oportunidades ha recibido ofertas para irse a otros cargos en el Gobierno y el servicio diplomático, o incluso a gremios más poderosos o de mayor tradición.

Al final de este proceso, el único sueño que se ha cumplido no es de su presidente Jens Mesa Dishington, si no el de los 10.000 palmeros del país.

La etapa de la prosperidad

El despegue definitivo se inició en el 2002 con la era de los biocombustibles no significó jornadas de trabajo más livianas para el presidente de Fedepalma.

La planeación y la seguridad en cada una de sus decisiones lo llevaron a enfrentarse, incluso con el Gobierno, que quería hacer las cosas a la carrera. "Ahora, el trabajo tiene que ser más duro y planeado, pues el reto es el desarrollo de la oleoquímica".

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
14 de septiembre de 2009
Autor

Publicidad