Con el argumento de que pese al desarrollo financiero reciente de América Latina, la región sigue con rezagada respecto a otros países, lo que trae consecuencias macroeconómicas adversas, el economista de la Universidad de Maryland, Enrique Mendoza, sostiene que este es el momento de hacer las reformas pendientes y así aprovechar que Latinoamérica está en mejores condiciones que en el pasado.
Mendoza estuvo la semana pasada en el país como conferencista del Congreso de Tesoreros de Asobancaria, invitado por Corficolombiana, y sacó un tiempo para dar sus opiniones sobre lo que le espera a la región tras la recesión mundial. Durante su carrera ha estudiado la deuda pública y la solvencia fiscal de Brasil, Costa Rica, Colombia y México.
¿Qué debe hacer América Latina para sacarle provecho a esta crisis, teniendo en cuenta que hasta ahora la región ha sido de las menos afectadas?
En la economía globalizada de hoy es muy difícil sacarle provecho a una crisis, particularmente una que afecta a los países más grandes. Por otra parte, haciendo eco de los consejeros del presidente Obama, lo positivo de una crisis es que es un buen momento para hacer cambios que en tiempos normales son difíciles de hacer. En este contexto, hay la opción de energizar las agendas de reformas económicas en muchos países de la región.
¿Y en el ámbito financiero qué se puede hacer?
Se puede aprovechar el fuerte impulso que tienen las reformas de los sistemas financieros de los países industriales para hacer también reformas muy necesarias en los de América Latina. Es importante notar que a pesar de que ha habido algo de desarrollo financiero en la región, seguimos con rezagos muy fuertes respecto de los sistemas financieros de otros países, y esta desventaja tiene consecuencias macroeconómicas adversas.
También se pueden tomar las lecciones de lo que pasó en Estados Unidos con la banca de inversión y los productos financieros 'estructurados', las fallas garrafales en los sistemas de supervisión y los incentivos perversos de los participantes de los mercados, y usar estas lecciones para evaluar la estructura de los mercados financieros que tenemos para asegurarnos que no tengamos problemas similares en ellos.
¿Qué se debe evitar en particular?
En Estados Unidos, los problemas se originaron particularmente en dos leyes que en el momento que se pasaron, hacia fines de los 1990, parecieron inconsecuentes. Me refiero a la ley que promovió el desarrollo del mercado hipotecario anclado alrededor de instituciones cuasi-gubernamentales como Fannie Mae.
Se ha dicho que esta es la primera vez que la región tiene la capacidad de hacer política contracíclica, pero que estas medidas tendrán costos, como un mayor endeudamiento y un mayor déficit fiscal.
Muchos países de la región llegaron a esta crisis en posiciones fiscales y de cuentas externas sólidas, y con niveles confortables de reservas internacionales, y esto les ha permitido tratar de suavizar el ciclo con expansión fiscal. Pero el margen de maniobra siempre es muy limitado porque ya había deuda pública entre 50 y 60 por ciento del PIB.
Tres riesgos que hay que prever
Mendoza ve bien a Colombia dentro del panorama actual. "La desaceleración no ha sido tan brusca como en otros países grandes de la región. Pero al igual que el resto de América Latina, está expuesto a tres riesgos grandes: la continua debilidad de los mercados financieros, los serios problemas de sostenibilidad fiscal en las economías avanzadas, y los problemas similares en términos de la sostenibilidad de las cuentas externas.Publicidad