Los datos reportados dan señales de recuperación en Japón, lo cual genera expectativas positivas frente al desempeño de la segunda economía más grande del mundo durante los próximos meses.
El miércoles se informó sobre el Índice Coincident y el Índice de Indicadores Líderes de Japón para julio. El primero, compuesto por 11 indicadores de la economía incluyendo producción industrial y ventas minoristas, marcó un máximo desde diciembre del 2008, al ubicarse en 89,6 puntos. Lo registrado se encuentra levemente por encima de los 89 puntos esperados por el mercado. Así mismo, el Índice de Indicadores Líderes presentó un avance por cuarto mes consecutivo, con 83 puntos frente a 80,9 de junio.
La semana pasada también se conoció el dato revisado de crecimiento de la economía japonesa para el segundo trimestre del año. Al confirmarse un alza anualizado de 2,3 por ciento durante este periodo, se reafirman las señales de recuperación que muestran los indicadores reportados para julio.
Pese a esto, el dato muestra que la recuperación sería más lenta a lo que se esperaba en un principio, ya que se había anunciado un crecimiento de 3,7 por ciento en el segundo trimestre. Cabe resaltar que la economía nipona registró una contracción anual de 12,4 por ciento en el primer trimestre.
El comportamiento favorable del Índice Coincident, el Índice de Indicadores Adelantados y el PIB hace pensar que esta economía ha entrado en una fase de recuperación gradual. Lo preocupante en este momento es que, al igual que en el caso de la economía estadounidense, persisten graves problemas en el mercado laboral. La tasa de desempleo ha presentando una tendencia al alza durante seis meses consecutivos, lo cual es una señal clara del deterioro del mercado laboral. El desempleo en Japón alcanzó niveles no vistos desde hace décadas durante julio al ubicarse en 5,7 por ciento.
Así las cosas, uno de los problemas más importantes que tendrán que enfrentar las principales economías del mundo en los próximos meses será el deterioro en el mercado laboral.
Como se mencionó en el informe de la semana anterior, la preocupación en torno a los altos niveles de desempleo se centra en su repercusión sobre la caída de los niveles de consumo. Esto, debido a que las expectativas de los agentes frente a su ingreso permanente caen en la medida en que las condiciones laborales se deterioran.
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