Más de un hombre debe estar hoy recorriendo con calma, posiblemente con lista en mano, el supermercado. Puede que pare en la sección de carnes para escoger un jugoso lomo, o tal vez en la pescadería para elegir un buen congrio o unos grandes langostinos.
Sin duda pasará por las góndolas de verduras para elegir unas verdes lechugas y unas frescas orellas. Y no podrá evitar demorarse un rato en la cava para elegir un buen vino.
Hacer este mercado, esculcar entre las salsas, comprar un condimento raro, añadir una verdura exótica es todo placer para estos hombres, pero más aún lo será el momento de meterse en la cocina, ponerse el delantal, coger el cuchillo prender el fogón y poner la olla.
Y con ese detalle, sin duda hoy -que muchos celebran el día del amor y la amistad- podrán seducir a alguien, porque nada más encantador que un hombre derrochando creatividad y destreza en una cocina.
Cocinar se ha vuelto parte del estilo de vida de los hombres entre 25 y 44 años y también un arma de seducción. Es más, hasta ya les pusieron nombre: son los gastrosexuales.
Sí, el término se lo inventaron en, Future Foundation, una empresa inglesa de investigaciones de tendencias que adelantó el año pasado un estudio para otra compañía, Pur Asia, con motivo del lanzamiento de un producto de cocina asiática.
Claro, necesitaban una estrategia de mercadeo y encontraro un nombre atractivo para capturar potenciales clientes, aunque le agregan un argumento que puede justificar el invento de la palabra gastrosexuales: "es una forma de explicar que cocina y masculinidad no sólo no están reñidos, sino que puede ser una forma atractiva de identidad masculina", justifican en un artíclo publicado por el periódico español El Mundo.
A partándose de la estrategia de mercadeo, del estudio se puede extraer un perfil real de estos gastrosexuales: son jóvenes entre 25 y 44 años; de profesiones liberales y estatus social elevado -lo que les permite afrontar los gastos de ingredientes y utensilios necesarios-; ambiciosos, apasionados y con una clarísima vocación de impresionar a los demás. No cocina por supervivencia, sino por placer, entretenimiento y porque resulta atrevido y moderno.
Una etiqueta que funciona
Los gastrosexuales son hombres que quieren seducir con la comida. Les gusta elegir los ingredientes, combinarlo a su manera, prefieren ser creativos a seguir una receta. Les encanta cocinar y compartir la comida con su pareja o con amigos. Basan su atracción en las maravillas culinarias que pueden preparar y en momento que crean mientas lo hacen, pero no son profesionales de la cocina.
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