Aunque los gastrosexuales puede ser una moda o un título como los metrosexuales, los metroemocionales o como quieran llamar a los hombres cada vez que asumen con tranquilidad su lado femenino, lo cierto es que los hombres cada vez se meten más en la cocina y no necesariamente a regañadientas, si no con gusto.
Hay varias razones para entender el cambio de modelo. Una, que cada vez más hombres viven solos, ya sea porque se fueron de su ciudad o país a estudiar, o porque se independizaron de su casa paterna, o porque se fueron a trabajar a otro país.
Es el caso de Juan Camilo Gómez, abogado de 33 años. "Cuando saqué mi apartamento, no podía seguir a punta de domicilios y empecé a probar con las pastas, que es lo más fácil, y de ahí seguí".
Otra razón es la demanda de las parejas actuales de que los dos participen de los oficios de la casa, ante la salida de la mujer a trabajar. Eso le pasó a Jorge Zuluaga, gerente de Criteria Consultores. "Me sentía bastante inútil. Por mi trabajo de franquicias entré en contacto con una academia de cocina, y terminé tomando cursos".
Y hay otra razón, tal vez la más simple: "porque me gusta".
Además, es cierto que cocinar se ha convertido en un plan social: invitar a los amigos y todos participan de la cocinada mientras conversan y se toman unos tragos. Según el estudio mencionado, un 53 por ciento de los hombres prepara diariamente alguna de las comidas, y el tiempo medio que dedican a la cocina ha pasado, en los últimos 50 años, de cinco minutos al día a casi media hora actualmente.
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