Los hombres pueden llenar la mitad o hasta el 70 por ciento de los cupos, ya sean en los cursos o en la profesionalización.
"El hombre siempre ha sido el dueño de la parrilla en los asado, pero ya se ha ido metiendo en toda la cocina", comenta Alberto Salgado Escaf, gerente de Cocinar, una escuela de gastronomía en Barranquilla.
De ahí su interés por aprender. Hay quienes llegan sin saber coger un cuchillo hasta los emperícos que quieren 'puilirse'.
"Nos ha pasado de hombres que vienen y averiguan por los cursos, pero les da pereza venir solo y terminan entusiasmando a los amigos hasta formar un grupo y la pasan muy bien", comenta una de las directivas del colegio de cocineros Gato Dumas.
Los interreses y las edades de los estudianes es muy variado, pero, según Bibiana Lizarralde, directora de mercadeo de la Academia Verde Oliva, "ellos son muy dedicados, se concentran mucho en el tema, investigan más que las mujeres y aportan datos curiosos durante las clases".
De acuerdo con el estudio sobre los gastrosexuales, ellos derrochan sensibilidad a la hora de cocinar, por eso no se limitan a preprar los alimentos si no a generar todo un ambiente que resulta seductor. Se fijan en la estética del plato y de la mesa.
Para Salgado, cuando se tiene sensibilidad para la cocina se tiene para todo. "Se trata de sabores, aromas, colores, texturas y esto se transmite a todo lo que se hace, por eso el resultado puede ser muy estético, incluyendo la mesa, la decoración".
Por eso resultan tan seductores. "Es más atractivo ver a los hombres en este plan, porque no era la costumbre. Que una mujer cocine es más común y no soprende tanto cuando hace una cena romántica, como cuando lo hace un hombre", concluye Salgado.
Así, los bienvenidos a la cocina.
Tipos de estudiantes
Según Alberto Salgado, últimamente es frecuente que las empresa, en vez de invitar a sus ejecutivos o clientes especiales a un restaurante, hagan sesiones de cocina como forma de integración.
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