Últimas Noticias de Economía y Negocios de Colombia y el Mundo

Miercoles 15 de Febrero de 2012

Estados Unidos: economía política de la salud

Esta economía política es peor aún en Estados Unidos que en Colombia. En ambos, están quienes aseguran el riesgo o prestan el servicio, el cuerpo médico y los laboratorios farmacéuticos.

En Estados Unidos, además, una minoría vociferante se opone a toda intervención del Estado, así la exija, en su mayoría, el resto del mundo. Para ese sector de opinión, son 'socialistas' los sistemas de salud de Reino Unido y Canadá, porque 'reducen la selección' del público, cuando de lo contrario se trata. Para quien carecía de cobertura en el 2007 (18 por ciento de la población o 46 millones conforme al Censo; 27 por ciento o 54 millones según la Encuesta de Gastos Médicos), la perdía por exceder un tope de gasto o padece esta situación en el 2008-10 por cuenta de la crisis (hasta 6 millones más) no hay escogencia alguna. La recuperan en cambio con el cubrimiento universal propuesto ahora por Obama -y, en 1994, por Clinton.

La exitosa campaña del sector asegurador contra el 'plan Clinton' popularizó esta visión contrafáctica, bien ilustrada por los comerciales de Harry & Louise: 'eligen ellos, perdemos nosotros' (They choose, we lose). El improperio del representante Joe Wilson contre Obama del 10/9/09 ("¡Usted miente!") es otra faceta de esta guerra de la información.

Bajo el plan de Obama, no son elegibles los inmigrantes ilegales. Creer lo contrario es conjeturar que accederán al servicio por fraude o ineficiencia del nuevo sistema con más facilidad que bajo el actual. Algunos convierten sus temores en realidad y la ideología evidentemente propicia esta paranoia.

A quien sí se le reduce la escogencia es al sector asegurador. Si el plan de Obama prohibe negar cobertura por patologías preexistentes o terminarla por 'exceso de gasto' del asegurado, se afecta la rentabilidad del asegurador. Esta sólo se recupera con un ajuste en las primas de todos los asegurados, tendiente a equilibrar la mayor siniestralidad de algunos con la menor de otros.
De allí a ver una doctrina 'socialista', no hay más que un paso. Contrario sensu, pedirle al empresario anteponer la salud de todos a la rentabilidad de sus accionistas es tan irreal en el sector asegurador que en el farmacéutico. Sólo lo logra una regulación vinculante del Estado y este 'intervencionismo' choca con la visión local de lo que a éste compete.

Es más delicado aún, convencer a los asegurados actuales (180 millones) que quedarán mejor con el nuevo sistema pese al aumento en sus primas, probable a término pero negado, contra toda evidencia, por la administración Obama. Así puede ocurrir si el asegurador termina el amparo cuando el asegurado más lo necesita, por caer en patologías costosas.

El asegurado debe contrastar la 'desutilidad' de esta eventualidad y la asociada con el alza predecible en sus primas. Resultó imposible 'vender' el plan Clinton sobre estas bases. El de Obama se concentra en asegurar a los desamparados. Costará anualmente US$88.000 millones, o sea la mitad de Medicaid y la quinta parte de Medicare. Para lograrlo, reducirá el costo del aseguramiento en salud, limitando el valor reembolsable de servicios, terapias y medicamentos, todo lo cual... lo enfrenta con médicos, hospitales y laboratorios.

tomasuribemosquera@gmail.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
24 de septiembre de 2009
Autor
TOMÁS URIBE MOSQUERA Consultor internacional

Publicidad