La semana pasada se publicaron los resultados del PIB para el segundo trimestre del 2009. Durante este periodo, la economía se contrajo 0,5 por ciento con respecto al mismo trimestre del 2008 y tuvo una variación positiva de 0,7 con respecto al trimestre anterior.
Por el lado de la oferta, los sectores que presentaron las modificaciones más negativas fueron la industria manufacturera (-10,2 por ciento) y el comercio (-3,9 por ciento). En cambio, la construcción registró una variación anual positiva de 16,8 por ciento, liderada por el subsector de obras civiles con un crecimiento de 40,5 por ciento. Le siguen la minería y el sector financiero, con crecimientos de 10,2 y 4,3 por ciento, respectivamente.
En cuando a la demanda, todos los componentes presentaron variaciones negativas. La formación bruta de capital mostró la mayor desaceleración con una variación de -7,3 por ciento. Pese a este resultado, es importante resaltar que la participación de este componente como porcentaje del PIB (26 por ciento) se mantiene incluso por encima del nivel promedio del 2006 y 2007, los años de mayor expansión económica en décadas, y supera con creces al resto de países de la región. Este nivel, que además está alimentado mayoritariamente por inversión privada, muestra que la economía sigue estructuralmente preparada para retomar su senda de crecimiento de largo plazo, la cual se estima está en niveles superiores al 4,5 por ciento.
Aunque la economía colombiana parece estar estancada luego de tres trimestres de crecimiento negativo, según LatinFocus, tendrá en el 2009 la menor contracción entre las seis economías más grandes de la región, exceptuando Perú que cerrará el año con un crecimiento positivo. Lo esencial es poder entender la capacidad de la economía para retornar a su crecimiento de largo plazo en el menor tiempo posible. Es decir, si lo que viene en materia de recuperación económica será U, W o L.
En cuanto a la política monetaria, el Banco de la República ha mantenido una política expansionista durante este año, por medio de continuas reducciones en su tasa de interés. Con los últimos resultados del PIB y luego de la inesperada reducción de tasas del viernes pasado, se prevé que el Banco mantendrá su tasa en el nivel actual hasta el final del año.
Este último recorte de tasas se vio influenciado principalmente por la fuerte reducción en la inversión, seguido por el comportamiento del consumo privado. Adicionalmente, el Banco consideró que la tendencia revaluacionista del peso y las bajas expectativas de inflación (en parte ligadas a la tasa de cambio) otorgaban un espacio adicional para reducir su tasa de intervención. Aunque no se descarta una reducción adicional a partir de estos niveles, la probabilidad de que se presente un nuevo recorte es muy reducida. Así las cosas, el próximo movimiento será al alza hacia la mitad de 2010.
Contrario a lo hecho por el Banco de la República, la recesión económica tomó al Gobierno con un déficit estructural relativamente alto, impidiendo una verdadera política contracíclica. En los periodos precedentes a la crisis no hubo un juicioso plan de ahorro de los excesos de ingreso por los altos precios de las materias primas y el acelerado ritmo de crecimiento para ser usado en momentos de contracción económica.
En materia de desempleo, éste se mantiene en niveles altos, con un promedio entre enero y julio de 12,6 por ciento, un punto porcentual más alto que en el 2008. Lo preocupante de esta cifra, es que el desempleo viene acompañado de una menor riqueza en los hogares en el mediano plazo, lo que impedirá una recuperación del consumo privado en los próximos 12 meses.
Los últimos resultados de actividad industrial y comercial, sectores intensivos en mano de obra, muestran variaciones negativas, aunque se ha desacelerado el ritmo de deterioro. La producción industrial en julio presentó una reducción de 6,5 por ciento anual y el comercio minorista de 3,7 por ciento, cifras negativas aunque mejores que las caídas promedio registradas durante el segundo trimestre de 9,4 y 4 por ciento, respectivamente. Además, es importante considerar que los índices de confianza de los consumidores y de los empresarios han venido mejorando notablemente, sugiriendo que la confianza ya tocó fondo.
Un tema relevante para el dinamismo de la economía es el futuro de las acuerdos comerciales con Venezuela y Ecuador. En particular, las relaciones comerciales con Venezuela podrían caer sustancialmente en la medida que ese país acelere un proceso de sustitución de importaciones por productos de otros países con mayor afinidad política. Según Planeación Nacional, en el peor escenario, los problemas con Venezuela llegarían a disminuir el crecimiento colombiano en 0,7 puntos porcentuales, cifra no despreciable en momentos donde la economía escasamente logrará un crecimiento cercano a cero.
Como consecuencia de estos factores, Corficolombiana estima que durante el segundo semestre, la economía presentará una recuperación moderada, con un crecimiento semestral levemente mejor al de la primera parte del año. Esta dinámica continuará a lo largo del primer semestre de 2010, en parte debido a la época electoral, y el repunte importante sólo comenzará en la segunda mitad de 2010. Bajo este escenario, las expectativas de crecimiento para el 2009 son de 0 por ciento, con los riesgos a la baja expuestos anteriormente.
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