Últimas Noticias de Economía y Negocios de Colombia y el Mundo

Domingo 27 de Mayo de 2012

Ecos de las consultas

Me parecieron simplistas y apresuradas las interpretaciones, que esta semana se dieron en algunos medios de comunicación, en torno a los resultados de las consultas de los partidos Liberal y Polo Democrático, en las cuales se dijo que fueron un desastre electoral. Que no hay oposición en Colombia.

Lo primero que hay que resaltar, tal como lo explicaron Pardo y Petro -los triunfadores de la jornada-, es que estos resultados no son comparables con anteriores consultas realizadas el mismo día de elecciones de Congreso, asambleas y concejos, donde se movilizan 11 millones de votantes. Las del domingo pasado, sólo elegían candidato presidencial del partido y, en el caso del liberalismo, directivas regionales.

¿Cuál es la principal enseñanza de esta jornada? La dio Humberto de La Calle, en el programa Hora 20 de Caracol. Hacia el futuro, cuando estas consultas no coincidan con elecciones generales, no pueden tener el despliegue y la expectativa de una elección general. Hay que legislar para que se puedan hacer, pero de manera reducida: no con todas las mesas de votación abiertas, como si se fuera elegir Presidente; no con todo el montaje de tres jurados por mesa y millones de tarjetones. Y que los partidos apliquen alguna modalidad de identificación.

De esta manera, quedan en lo que son: elecciones internas de un partido, cuyos resultados no hay porqué confrontar con el censo electoral nacional para decir, como se dijo aquí, que la participación electoral no había superado el 10 por ciento.

Lo cierto es que: Colombia es un país abstencionista, aun en los momentos más críticos. Los índices de abstención en elecciones presidenciales a lo largo de los últimos 60 años, oscilan entre el 40 y el 60 por ciento. Y en elecciones parlamentarias están entre el 50 y el 70 por ciento. Entonces, ¿qué se puede esperar de una elección interna de unos partidos, en un momento donde la gente todavía no está pensando en elecciones?

Pero esto no invalida las consultas. En el caso del liberalismo, antes de la llegada de Luis Carlos Galán al partido, el candidato presidencial se elegía en una convención de notables de 1.000 personas: parlamentarios, diputados, concejales, ex ministros, ex embajadores, jefes de directorio. Pues bien, hoy el candidato liberal, Rafael Pardo, fue elegido por casi 400.000 personas, en una elección a la que concurrieron un 1'300.000.

¿Malo? ¿La debacle liberal? No creo. Hay un partido vivo, independientemente de si es mayoría o minoría, con presencia en todos los departamentos del país.

Y lo segundo: la elección del domingo pasado no era un plebiscito antiuribista. Ese no era el tema. En el caso del Polo, era una disputa interna de fondo entre un candidato joven, moderado y con la bandera de buscar coaliciones con fuerzas políticas de centro (Petro), frente a uno veterano (Gaviria) respaldado por los sectores más radicales de la izquierda que no quieren coalición con nadie.

Y en el caso liberal, se estaba definiendo el liderazgo post-Serpa, luego de que este dirigente fuera el candidato y jefe de la colectividad en tres elecciones sucesivas. Triunfó la otra posición, la de centro, con Pardo a la cabeza. Y algo también relevante: quien obtuvo la segunda votación fue Aníbal Gaviria, un hombre joven recién llegado al partido.

Las cosas en su sitio. La gente votó por el relevo y la renovación dentro del liberalismo. Y la moderación y las coaliciones en el Polo. El siguiente round, la elección presidencial, será otro escenario. Con o sin Uribe de candidato, volvemos al eterno dilema de la política: ¿continuidad o cambio?


rsantamaria@gravitascomunicaciones.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
1 de octubre de 2009
Autor
RICARDO SANTAMARÍA Politólogo y periodista

Publicidad