El debate sobre las iniciativas, entre las cuales se encuentra aumentar el gasto en transporte y extender un crédito fiscal por vencer para los compradores de una primera vivienda, llega en un momento en que la Casa Blanca está equilibrando la creciente preocupación por el desempleo y el déficit presupuestario, que la Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que será de 1,6 billones de dólares en 2009 y de 1,4 billones en 2010.
Funcionarios del Gobierno han dicho a aliados en el Congreso que prorrogar el proyecto de transporte, extender un crédito fiscal para la compra de viviendas y ampliar los subsidios por desempleo son algunas de las propuestas.
Al considerar las medidas, el Gobierno tiene que reconciliar dos misiones potencialmente contradictorias: combatir el creciente desempleo mediante la intervención del Gobierno y la necesidad de mantener el déficit bajo control.
El secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, destacó el 5 de octubre esas sutilezas políticas, al decir que "no había planes" de un segundo paquete de estímulo como el de 787.000 millones de dólares aprobado este año.
En su lugar, dijo, el Gobierno busca extender los programas existentes.
Algunas de las propuestas que están siendo estudiadas son aumentar el gasto en infraestructura mediante la ley sobre transporte que el Congreso debe reaprobar en los próximos meses.
Otras medidas que están analizando son extender un crédito fiscal de hasta 8.000 dólares para los compradores de una primera vivienda, que vencerá a finales de este año, y renovar un beneficio fiscal por pérdidas netas de explotación que ayudaría a las empresas pequeñas.
"Claramente estas medidas constituyen un estímulo", dijo Dean Baker, codirector de Center for Economic and Policy Research.
La administración Obama no está cerca de tomar una decisión final sobre las medidas adicionales, dijo Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca.
"Como continúan explorando las mejores opciones, cualquier noción de que se ha avanzado más allá de las deliberaciones preliminares con respecto a las nuevas propuestas es sumamente imprecisa", dijo.
El Departamento de Trabajo informó la semana pasada que el desempleo alcanzó el 9,8 por ciento en septiembre, el nivel más elevado desde 1983.
Las plantillas no agrícolas se contrajeron en 263.000 puestos de trabajo, una caída más pronunciada que la esperada por quienes elaboran pronósticos económicos.
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