El codirector del Banco de la República, César Vallejo, asegura que el mercado se encargará de buscar el equilibrio de la tasa de cambio.
"El nivel ideal del precio del dólar es el que corresponde a condiciones de eficiencia de la economía considerada como un todo", agrega.
Razones técnicas y de mercado llevan a Vallejo, a pensar que la caída del dólar encontrará el equilibrio.
En su concepto, este fenómeno es una buena señal para Colombiana. "Las monedas de economías donde mejoran las condiciones macroeconómicas y la productividad se suelen apreciar. Y hay evidencias que parecen indicar que ese es el caso de la economía colombiana".
Tras aclarar que sus opiniones no comprometen las de la junta del Emisor, Vallejo explicó que hay muchas razones que explican la revaluación del peso, pero advirtió que esta es un evidente reflejo de la crisis económica de los Estados Unidos.
En entrevista con PORTAFOLIO, el codirector del banco central dijo que le preocupa el impacto que la revaluación tenga sobre la competitividad de las empresas, pero aclaró que esta depende de la productividad y la capacidad de innovar, modernizar sus procesos y abrir mercados.
¿Cómo interpreta lo sucedido con el dólar en las últimas semanas?
El comportamiento del peso con respecto al dólar coincide con el de las monedas de los demás países emergentes. Se pueden aducir dos razones principales para explicarlo: de una parte, es un hecho que el dólar se ha debilitado frente al resto de monedas como consecuencia del impacto negativo que ha tenido la crisis sobre la economía de los Estados Unidos.
No sólo por la muy importante pérdida de riqueza de los ciudadanos y empresas estadounidenses, afectadas por el derrumbamiento de sus activos, sino por la difícil situación macroeconómica a la que se ha tenido que llegar como costo de las medidas monetarias y fiscales que han sido aplicadas para atenuar la crisis e inducir la recuperación: déficit fiscal desbordado y tasas de interés real cercanas a cero.
De otra parte, la solidez relativa de la economía colombiana, en ese contexto, se ve reflejada en menores primas de riesgo y en la apreciación de la moneda. Las estadísticas muestran una correlación entre menor aversión al riesgo y apreciación del peso.
¿Pero este fenómeno le está dando al país alguna señal?
Las monedas de economías donde mejoran las condiciones macroeconómicas y la productividad se suelen apreciar. Y hay evidencias que parecen indicar que ese es el caso de la economía colombiana.
No de otra manera se pueden explicar, por ejemplo, los mayores flujos de capital, interno y externo, con que empresas públicas y privadas y el mismo gobierno, están financiando inversiones cuantiosas: Ecopetrol, ISA, Avianca, y otras que han tenido éxito en la colocación de bonos corporativos, dentro y fuera del país.
La sola inversión extranjera neta directa en lo corrido del año 2009, asciende a más de 5.400 millones de dólares. El comportamiento reciente de las exportaciones parece obedecer a problemas de la demanda externa y, como sabemos en el caso de Venezuela, a factores políticos, más que a pérdidas significativas en la competitividad de nuestros productos.
No se puede hablar, en el caso colombiano, de capitales golondrina o especulativos para explicar la caída del dólar. Entre otras razones porque la tasa de interés real en nuestro país es de las más bajas de América Latina: inferiores solo son las de Perú y México, que la tiene negativa.
¿Le ha sorprendido ver la tasa de cambio a los niveles de hace 14 meses?
Hoy la tasa de cambio se encuentra muy cerca a los niveles previos a la profundización de la crisis con la quiebra de Lehman Brothers. El peso chileno y el real brasileño se han apreciado más que el colombiano.
¿La revaluación es inatajable?
No. El mercado busca sus niveles de equilibrio, hacia arriba o hacia abajo, y en ese proceso influyen tanto variables internas como externas. El análisis no puede restringirse a la tasa de cambio nominal peso-dólar. Hay que tener en cuenta lo que ocurre con la tasa de cambio nominal con otras monedas, y con los precios relativos de Colombia con otros países. Por ejemplo, el diferencial entre las inflaciones interna y externa también tiene que ver con el nivel de la tasa de cambio.
¿Está pensando el Banco en volver a un programa de compra diaria de divisas como ocurrió en el primer semestre del año pasado?
No me corresponde hablar en nombre del Banco.
A mí me preocupa la apreciación del peso en la medida en que ella signifique una desviación significativa con respecto a sus niveles de eficiencia o de equilibrio y amenace seriamente la competitividad de empresas eficientes que producen productos transables. Esta competitividad depende principalmente de la productividad de la empresa, de su capacidad de innovar y modernizar sus procesos y de abrir mercados. Cuando se observan distorsiones o choques temporales y especulativos que apartan la tasa de cambio de sus niveles de equilibrio, se estudia la conveniencia y la manera de intervenir.
Hay que hacer un seguimiento riguroso y permanente de las condiciones macroeconómicas, su estabilidad y su correspondencia con los niveles de eficiencia, porque de ellas depende que los empresarios y demás actores económicos, ahorradores, inversionistas, consumidores y trabajadores, puedan tomar decisiones de calidad, es decir aquellas que redundan en beneficio de todos, no solo de unas empresas.
¿Qué debería hacer el Gobierno Nacional?
Tampoco me corresponde a mí decir lo que debe hacer el Gobierno. De lo que sí soy testigo es de la armonía y la estrecha colaboración que hay entre las entidades del gobierno y el Banco.
¿Cuál debería ser el nivel ideal del tipo de cambio?
Como ya lo mencioné, el nivel ideal de la tasa de cambio es el que corresponde a las condiciones de eficiencia de la economía considerada como un todo. Es decir aquellas que garanticen un crecimiento estable, lo más cercano al crecimiento potencial y que hagan posible el aumento de ese crecimiento potencial de largo plazo. Una tasa de cambio coherente con el nivel de desarrollo relativo del país.
Publicidad