Según la Aeronáutica Civil, entidad que trabaja con el concesionario Opaín S.A. para destrabar el plan de demolición de la estructura actual y reemplazarla por una más funcional, de un total de 10 obras que hacen parte de esta etapa, sólo tres se mantienen tal y como se previó en un comienzo.
Se trata de la construcción del nuevo almacén de la Aerocivil, una segunda fase de vías temporales y parqueaderos, y el mantenimiento de las losas de la plataforma de la T1.
Entretanto, está por reprogramar la construcción de la primera fase del muelle norte de la T2, el traslado temporal de las operaciones nacionales a la fase uno de ese mismo muelle, así como la demolición de las terminales de carga nacional.
Obras como la expansión de las bahías de espera de la pista norte, trabajos adicionales de certificación Oaci (Organización de Aviación Civil Internacional), la construcción del área de mantenimiento y la demolición de las edificaciones al costado norte del aeropuerto, también deberán ser reprogramadas.
Hasta el pasado 30 junio, las inversiones ejecutadas de la concesión de Eldorado sumaban 234.000 millones de pesos y las inversiones proyectadas en el segundo semestre de este año se calculan en 188.000 millones de pesos. En los primeros seis meses del 2010 las inversiones ejecutadas serán por 172.000 millones de pesos.
De acuerdo con el director de la Aeronáutica Civil, Fernando Sanclemente, las partes justificarán las implicaciones de no derribar la infraestructura actual, teniendo en cuenta una 'luz verde' que, en ese sentido, dejó ver el Consejo de Estado. "Estamos trabajando de la mano de Opaín para justificar que si no se derriba la terminal habría afectación en el servicio público. Esa justificación tiene que ser sometida a consideración de la Procuraduría para poder avanzar en esa materia", dice el funcionario.
Sanclemente aclaró que en el caso de la concesión de Eldorado "no hay ausencia de planeación".
Agregó que el Gobierno siempre contempló la demolición de la actual terminal, a tal punto que se consignó en la etapa de prepliegos, en los pliegos definitivos y en el contrato que suscribió con Opaín, firma que tenía la obligación de presentar la propuesta de demolición de la actual terminal y su reemplazo.
"La primera presentación del concesionario no fue aprobada por la Aeronáutica porque desbordaba el espíritu del contrato. Debía ser, exclusivamente, sobre la T1 y Opaín excedió el espíritu de la propuesta, comprometiendo lo que sería la futura terminal de pasajeros y cambiando sustancialmente los diseños que fueron objeto de la licitación".
En defensa del interés público, la Aerocivil descalificó esa primera propuesta, afirma Sanclemente. "Si los señores de Opaín la hubieran presentado como corresponde, la T1 hacía rato se habría tumbado y no estaríamos en este debate", puntualiza.
Por su parte, el gerente de Opaín, Juan Pulido, sostiene que las obras entregadas por el concesionario y las que se están realizando actualmente superan las especificaciones iniciales del contrato, ofreciendo mejoras a los usuarios y a los funcionarios de la terminal aérea.
Las demás entregas, sin alteraciones
A juicio del director de la Aeronáutica Civil, Fernando Sanclemente, no se puede comparar la concesión del aeropuerto Eldorado con el resto de concesiones aeroportuarias otorgadas por la entidad en diferentes regiones del país, dado que la terminal de Bogotá es el corazón del sistema aéreo nacional y es el aeropuerto con mayor tránsito de pasajeros nacionales e internacionales.
Sanclemente dice que esta concesión es más comple- ja, y argumenta que son varios los aeropuertos del país que están siendo intervenidos y los consorcios están honrando sus compromisos contractuales con el Estado.
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