La semana pasada, el Dane reportó el dato de inflación de septiembre. La variación mensual se ubicó en -0,11 por ciento, significativamente inferior a las expectativas de Corficolombiana (+0,11 por ciento) y a las del mercado (las encuestas realizadas mostraban una media por encima de 0,1 por ciento). Con esta cifra, la inflación anual se ubica en 3,21 por ciento, superior en 0,08 puntos porcentuales a la registrada en agosto y 4,36 puntos porcentuales menor a la de septiembre del 2008.
Al analizar el comportamiento por grupos, los alimentos mostraron un marcado descenso al reportar una variación negativa de 0,49 por ciento, seguido de diversión y transporte con -0,23 y -0,17 por ciento, respectivamente. Por el contrario, la educación, vivienda y salud evitaron una mayor reducción mensual con variaciones positivas de 0,31, 0,14, y 0,12 por ciento, respectivamente.
Al incorporar este resultado en las estimaciones, Corficolombiana corrige levemente a la baja la proyección de inflación para fin de año a 3 por ciento (comparado con la antigua estimación de 3,1 por ciento). A pesar del dato negativo de septiembre y de este ajuste, esta cifra no es indicativa de una tendencia deflacionaria duradera en Colombia. Los dos componentes del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que han jalonado la inflación de este año a la baja son los alimentos (cuya participación en el IPC es de 29,5 por ciento), y los regulados (9 por ciento en el IPC). Estos últimos incluyen precios de combustibles y de ciertos servicios públicos íntimamente ligados al precio de las materias primas energéticas como el petróleo.
La inflación de alimentos a septiembre se ubica en 2,23 por ciento (comparado con 12,77 por ciento hace 12 meses), mientras que la de bienes y servicios regulados se ubica en 2,47 por ciento (comparado con 10,46 por ciento un año atrás). En el componente de alimentos en particular, tan sólo el arroz, la carne y la papa (que pesan 4,7 por ciento en el IPC) tuvieron una contribución negativa de 0,49 puntos porcentuales al dato de inflación de alimentos de septiembre, lo cual implica que todos los demás alimentos tuvieron una variación mensual nula. En contraste, la inflación anual sin alimentos ni regulados (participación de 61,5 por ciento en el IPC) es de 3,92 por ciento, la cual se ha mantenido estable alrededor de 4 por ciento desde hace casi dos años.
Estos datos son sumamente importantes, pues sugieren que las fuertes fluctuaciones al alza que presentaron los precios de las materias primas en los mercados externos en el 2008 y las correcciones a la baja de este año, han sido las principales responsables del comportamiento de los precios de los alimentos y los regulados en 2008 y 2009. En la medida que los precios de las materias primas se estabilicen o continúen su tendencia alcista reciente, la inflación de alimentos y regulados presentará una dinámica similar. Además, en vista de que los otros componentes del IPC se han mantenido estables durante la recesión del 2009, se puede concluir que la presión a la baja sobre la inflación total anual es un fenómeno temporal y que irá corrigiendo lentamente al alza durante 2010.
Por otro lado, inclusive después de la publicación de la cifra de inflación y de la sorpresiva reducción en la tasa de interés de intervención del Banco de la República en septiembre, las expectativas de inflación de un año y de más largo plazo se han mantenido relativamente estables con muy leves caídas. Las previsones a 12 meses (según la encuesta mensual del Emisor) que fueron reportadas después del dato de inflación de septiembre mostraron una ligera reducción de 0,10 puntos porcentuales con respecto a las del mes anterior, al pasar de 4,42 a 4,32 por ciento. Las expectativas de inflación de largo plazo, medidas a través de la inflación implícita en el mercado de TES, se encuentran en 4 por ciento (a 10 años) y 4,1 por ciento (forward de cinco años en cinco años). Dicha estabilidad significa que las expectativas están ancladas, aunque un poco por encima del rango meta de inflación de largo plazo, lo cual no debería generar preocupación en la autoridad monetaria de tener una tasa de interés de intervención muy alta ni muy baja en la actualidad dadas las condiciones económicas presentes y esperadas.
Bajo este escenario de inflación anual muy baja, influenciada por los alimentos y los regulados, y de expectativas de inflación ancladas y estables (aunque un poco elevadas en el largo plazo, por encima de la meta de inflación de largo plazo), Corficolombiana cree que el Emisor mantendrá su tasa de intervención estable en 4 por ciento en lo que resta del año. Aunque no se descarta una reducción adicional en la tasa de intervención dado el espacio que podría presentarse por mayor revaluación del peso y por una intensificación de la reducción del comercio con Venezuela, Corficolombiana opina que el Banco de la República seguirá con una política monetaria expansionista hasta la segunda mitad de 2010, cuando se espera que la actividad económica comenzará a mostrar señales de repunte.
Estas conclusiones refuerzan la opinión de que la prima de riesgo que el mercado le asigna a los TES de largo plazo es excesiva. En un contexto de amplia liquidez, expectativas de inflación bajas, estables y ancladas; y bajas primas crediticias soberanas en el largo plazo, la pendiente de la curva de TES seguirá corrigiendo a la baja.
* Gerente investigaciones económicas
** Analista investigaciones económicas
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