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Domingo 27 de Mayo de 2012

Los Nobel y la justicia

Aunque los Nobel siguen siendo los premios más famosos del mundo, el proceso de selección de los galardonados, cada cierto tiempo, causa polémica y genera dudas sobre los merecimientos para tan alta distinción. Este año el Premio de Paz otorgado al presidente de E.U., Barack Obama, ha sido tildado por un sector amplio de la opinión pública como una verdadera injusticia.

A juicio de los críticos, por más esperanza que irradien las palabras del Jefe de Estado norteamericano, sus acciones no son comparables con algunos de sus predecesores en el apetecido reconocimiento.

Una vez se presenta la controversía con respecto a los premiados, surgen todo tipo de aseveraciones. Hay quienes simplifican sus dudas diciendo que los Nobel "son asignados por razones políticas", y no dejan de existir quienes atribuyen la entrega del galardón a las "gestiones o lobbies de intereses poderosos". Frente a estos maledicentes señalamientos, la Academia Sueca de Ciencias, el Comité Nobel de Paz, el Instituto Karoliska (que asigna el de medicina) y la Academia Sueca de Literatura, guardan resignado silencio, convencidos de sus decisiones, hasta que 50 años después se hacen públicas las deliberaciones para disipar las dudas de los críticos.

Lo cierto es que el debate sobre las injusticias del Nobel no es un tema nuevo y tiende a presentarse más por quienes no han sido laureados, que por quienes lo han recibido sin merecerlo. En el caso de los Premios de Literatura, figuras como Borges, Graham Greene, James Joyce, Marcel Proust, León Tolstoi, Bioy Casares o Emile Zola, nunca fueron escogidos, contrario a lo que ocurrió con Winston Churchill, quien en 1953 fue homenajeado por su voluminosa obra literaria.

En el caso de otras disciplinas, la situación no es distinta. Científicos como Carl Sagan, jamás fueron premiados pese a sus aportes a la teoría de los gases en el espacio y sus efectos en los planetas. Lo propio se podría decir que ocurrió con Chien-Shiung Wu, conocida como la 'primera dama de la física', cuyas investigaciones en teoría molecular han servido de base para poderosos avances científicos, o sencillamente con Henry Eyring, de quien se desprendieron sorprendentes avances en cuanto a la naturaleza y derivaciones de las reacciones químicas.

Por el lado del Nobel de Paz, las controversias son mayores. Receptores del Premio como los secretarios de Estado norteamericanos Elihu Root, quien lideró las políticas de ocupación en Filipinas entre 1899 y 1902 o Henry Kissinger, quien apoyó el régimen de Augusto Pinochet e intervino en la estrategia de los bombardeos a Cambodia, contrastan con Mahatma Ghandi, Irena Sendler, Dorothy Day o Juan Pablo II, quienes nunca fueron honrados con el premio.

El reconocimiento a Obama seguirá alimentando la polémica y sólo en cinco décadas podremos saber las razones de su selección. Pero también es cierto que este proceso requiere una evaluación rigurosa, por lo cual no se puede trivializar ni despreciar las voces de cientos de expertos.

Quienes eligieron a Obama destacan que en pocos meses le ha apostado a la paz en el Medio Oriente, la lucha por los Derechos Humanos, la campaña por el desarme nuclear y una nueva etapa de multilateralismo.

Por ahora las palabras seductoras del Presidente estadounidense han convencido al Comité Nobel, pero de sus obras dependerá demostrar que su designación no fue otra injusticia.

ivanduquemarquez@gmail.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
14 de octubre de 2009
Autor
IVÁN DUQUE MÁRQUEZ Consejero principal por Colombia y Perú ante el BID

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