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Miercoles 15 de Febrero de 2012

La lucha por controlar el dólar

La semana pasada, el Gobierno anunció un conjunto de medidas orientadas a disminuir las presiones revaluacionistas como terminar las monetizaciones que se venían haciendo este año; reducir a cero los aranceles a las importaciones de materias primas con el fin de incentivar la demanda por dólares requeridos para pagar por estos bienes; y mantener en cuentas externas 500 millones de dólares de dividendos provenientes de Ecopetrol que se esperaban recibir este año.

Corficolombiana no cree que estas medidas tengan un impacto significativo y duradero capaz de contrarrestar los factores externos y locales que siguen presionando la tasa de cambio a la baja. Sin embargo, es bienvenido que el Gobierno ponga de su parte al quitar presiones innecesarias como las que venía ejerciendo con el proceso de monetización de divisas.

Ahora la atención se centra en las decisiones que tome el Banco de la República este viernes. Es altamente probable que el Emisor decida intervenir en el mercado cambiario y que la modalidad sea similar a la anunciada en junio del 2008.

En esa ocasión se implementó un programa de compras diarias de divisas por 20 millones de dólares. La tasa de cambio reaccionó fuertemente al alza en los días siguientes al anuncio de la medida, pero ese movimiento se revirtió una semana más tarde. Sin embargo, la tasa de cambio se estabilizó a un nivel superior al que prevalecía antes de los anuncios de intervención.

Adicionalmente, dadas las necesidades de liquidez de fin de año, es posible que el Banco no se vea en la necesidad de esterilizar la totalidad de los recursos provenientes de la intervención cambiaria. Esto último puede ser conveniente ya que la demanda por crédito y la economía siguen débiles, y que hay una alta probabilidad de que las utilidades del Banrepública este año no sean positivas.

Por otro lado, el Emisor podría complementar la compra de dólares con medidas de expansión cuantitativa: compras definitivas de TES y reducción de encajes. Este conjunto de medidas contribuirían a reducir parcialmente algunas de las presiones revaluacionistas sin que la autoridad monetaria tenga que hacer uso de su herramienta principal de política (la tasa repo), y de esa forma minimizar el riesgo de que la política monetaria se desvíe temporalmente del esquema de inflación objetivo.

A pesar de que las medidas del Gobierno y el Banco podrían suavizar parcialmente la apreciación cambiaria, sus efectos serán limitados pues las principales presiones provienen de otros factores aún más dominantes. El principal de ellos sigue siendo la debilidad del dólar a nivel global. El abultado estímulo fiscal del Gobierno de Estados Unidos tendrá un impacto negativo en el déficit fiscal de los próximos años en ese país. A su vez, la política monetaria 'ultraexpansiva' de la Reserva Federal ha inundado el sistema global de dólares y ha generado incertidumbre con respecto a la inflación de largo plazo en Estados Unidos.

Estos dos factores han aumentado las primas de riesgo en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo cual se transmite a otros activos positivamente correlacionados con el riesgo de ese país. En la medida que estas primas de riesgo han aumentado, los inversionistas globales han salido de este tipo de activos en busca de otras oportunidades de inversión. Esta situación ha implicado venta de dólares y menor demanda por dicha moneda.

Simultáneamente, la aversión al riesgo global y las primas de riesgo de países emergentes, entre ellos Colombia, han disminuido significativamente en los últimos seis meses a niveles observados previos a la crisis. En consecuencia, los inversionistas externos han dirigido sus flujos de inversión a activos de estos países (incluidas sus monedas). Además, las mejores expectativas de recuperación económica global, han tenido un efecto positivo sobre los precios de las materias primas durante el mismo periodo.

Este comportamiento es especialmente beneficioso para países exportadores de este tipo de bienes, como Colombia, pues tiene el potencial de acelerar su recuperación mientras aumenta el flujo de divisas a esos países.

En el país, los flujos de inversión extranjera durante el primer semestre del año tan sólo mostraron una caída cercana al 10 por ciento con respecto al mismo periodo del 2008. Si se tiene en cuenta que el primer semestre del 2009 es uno de los peores en cuanto a crecimiento económico global en décadas, la caída en flujos de capital no es significativa. La relativa estabilidad en estos flujos también ha contribuido a la tendencia revaluacionista del peso.

Dicho esto, los factores anteriormente mencionados seguirán presentes en los meses por venir. Por eso, si el Banco de la República decide comprar dólares, los efectos alcistas que se podrían presentar sobre la tasa de cambio serán de carácter temporal.

Sin embargo, la velocidad de apreciación que el peso ha exhibido en los últimos meses debería ir perdiendo fuerza paulatinamente, principalmente debido a los siguientes factores: la mayor parte de la recuperación del apetito por riesgo ya se ha dado; hay expectativas de que la situación fiscal de Estados Unidos se estabilice en 2010; se espera que la Reserva Federal comience su proceso de normalización monetaria en la segunda mitad de 2010; y las expectativas de incrementos futuros en los precios de las materias primas son menores en la actualidad que las observadas en los últimos seis meses.

Bajo estos escenarios, proyectamos que el peso cierre en 1.855 a finales de este año y en 1900 a finales de 2010.

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
21 de octubre de 2009
Autor
ANDRÉS PARDO AMÉZQUITA / Gerente Investigaciones Económicas

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