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Martes 14 de Febrero de 2012

Comparaciones inapropiadas y avances

Qué no es el Sisbén

Contrario a lo que piensa mucha gente, el Sisbén no es lo mismo que la estratificación socioeconómica de la población, no es lo mismo que Régimen Subsidiado en Salud y no es una política o un programa de transferencia de rentas.

El Sisbén es un sistema de información que sirve para identificar qué hogares son potenciales beneficiarios de los diferentes programas sociales del Estado. Provee información sobre las condiciones de estos hogares para que las entidades nacionales y regionales puedan seleccionar enfocándose en los hogares más pobres y vulnerables. Actualmente, más de 31 programas nacionales utilizan el sistema para que sus beneficios lleguen a quiénes realmente los necesitan.

Como el Régimen Subsidiado es uno de los principales usuarios del Sisbén, se ha generalizado la costumbre equivocada de referirse a uno u a otro indistintamente. La aclaración no sobra: el Sisbén es la herramienta que se usa para identificar a los potenciales beneficiarios de estos subsidios en salud, mientras el Régimen Subsidiado define el tipo de afiliación de quienes reciben un subsidio para acceder al plan de salud.

De otra parte, el número de personas inscritas en el Sisbén no es equiparable con la medición de pobreza por carencia de ingresos.

Cuando hacemos referencia al porcentaje de personas bajo estas condiciones, estamos hablando de la población que no tiene los ingresos suficientes para comprar la canasta básica de bienes y servicios, conocida como línea de pobreza (LP). Aunque están relacionadas, la medición que se hace con el Sisbén incluye elementos adicionales a los que se tienen en cuenta para la LP.

Es cierto que en la primera versión del Sisbén en 1994, los niveles 1 y 2 se definieron de tal forma que se lograra incluir en ellos al mayor número de pobres por carencia de ingresos, por lo que en ese momento era pertinente hacer la comparación entre población pobre por ingresos y el número de personas en los niveles 1 y 2.

Sin embargo, esto cambió con la segunda versión del Sisbén en 2003, en la cual los niveles 1 y 2 se definieron mediante procedimientos estadísticos sin pretender una equivalencia con la población de ingresos inferiores a los de la línea de pobreza.

Cuando se asimilan los beneficiarios potenciales según el Sisbén con la pobreza por carencia de ingresos, se comete otro error adicional: para calcular la pobreza y la pobreza extrema se utiliza información de la Gran Encuesta Integrada de Hogares que permite describir la situación en un momento del tiempo (por ejemplo, en 2008), mientras que para construir el Sisbén se levanta información aproximadamente cada cuatro años y se actualiza por demanda de los inscritos o de aquellos que desean ser registrados.

Sisbén III: un salto cualitativo hacia la focalización

Como los errores de inclusión son inevitables en todos los sistemas de focalización de políticas públicas como el Sisbén, debe revisarse periódicamente para afinarlo, depurarlo y adaptarlo a los estándares de calidad de vida de la población en diferentes momentos en el tiempo.

Tener una base de datos centralizada sobre la población más pobre y vulnerable del país le permite al DNP detectar registros duplicados-fenómeno que sucedía por ejemplo cuando una misma familia estaba inscrita en dos municipios diferentes-y controlar el número de 'colados' en el sistema, lo que necesariamente lleva a que los recursos de los programas que usan el Sisbén, como base de datos, lleguen a los que más los necesitan.

Por ejemplo, al cruzar la información del Sisbén con la de los declarantes de renta de la Dian, se identificaron 63.000 declarantes en el sistema, lo que llevó a la suspensión de los registros de estas personas y sus familias, excluyendo aproximadamente a 215.000 personas que no tenían porque estar en los listados de potenciales beneficiarios de los programas sociales del Gobierno.

Según cálculos hechos por el DNP, aún se puede recortar aproximadamente el 20 por ciento de los inscritos en la versión actual del Sisbén. Como no tiene sentido que los recursos de los programas sociales del Estado lleguen a población que no los requiere, es necesario mejorar la información para garantizar que la población en la base del Sisbén sea, efectivamente, la que debería estar.

Actualmente, el DNP está desarrollando el Sisbén III, cuya implementación estará lista en el segundo semestre del próximo año. Además de incluir mejoras técnicas en el diseño y en la metodología, esta versión busca actualizar la base de datos e impedir la manipulación de ciertas variables que tienden a ser más susceptibles de engaño.

El Sisbén III parte de una definición de pobreza que además de las variables de subsistencia y de pobreza estructural, incluye otras que permiten saber con mayor precisión qué tan vulnerables son las familias, así como definir las condiciones de calidad de vida entre los municipios del país. El nivel de vulnerabilidad de dos familias con idénticas condiciones, pero ubicadas en municipios diferentes, no es el mismo. Lo que se necesita para una vida digna en Bogotá es diferente a lo que se necesita en Unguía.

Del total de personas registradas en el Sisbén, hay 23'804.708 en el Régimen Subsidiado de Salud que reciben subsidios plenos (nivel 1 y 2) y parciales (nivel 3); 2'441.870 de familias beneficiadas por el programa Familias en Acción, de las cuáles 327.246 son desplazadas y las demás del nivel 1, y 1'344.207 de niños beneficiarios de Hogares del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) que son amparados bien sea porque pertenecen a los niveles 1 y 2 del Sisbén o por ser población vulnerable por otros criterios.

Si bien un sistema de focalización nunca será perfecto, sí se puede perfeccionar. Por eso, el Sisbén III está diseñado de tal manera que pueda mejorarse en el día a día. El Sisbén, al fin y al cabo, es la herramienta para que la ayuda estatal dirigida a la superación de la pobreza sea cada vez más ágil, oportuna y precisa, por lo que el uso apropiado del instrumento es tan importante como el instrumento en sí.

Esto significa que no es suficiente con identificar a las familias más pobres y vulnerables del país como potenciales beneficiarios de los programas sociales. También se requiere que las entidades que tienen a cargo estos programas utilicen esta herramienta para hacer una adecuada selección de los beneficiarios y una correcta asignación de los subsidios.

El reto de contar con una política social pertinente que ayude a disminuir la pobreza, es una prioridad para el país. La implementación del Sisbén III, con un diseño de punta frente a instrumentos de focalización aplicados por otros países de la región y la utilización de mecanismos de cruce y validación de información que el DNP realiza continuamente con otras entidades del Gobierno, permitirán mejorar el instrumento continuamente y significarán un salto cualitativo en la focalización de los programas sociales del Estado.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
26 de octubre de 2009
Autor
ESTEBAN PIEDRAHITA / Director del Departamento Nacional de Planeación

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