Desde el 9 de septiembre, el dólar bajó de los 2.000 pesos; la onda explosiva del pánico llegó hasta la Casa de Nariño, y su inquilino principal invitó a una tertulia el pasado miércoles, para 'botar corriente' sobre el tema.
Un día antes, el martes, fue el día 300 de este año, y hasta ese punto, el dólar había estado 15 por ciento más caro que en el mismo periodo del año pasado. Pasó de 1.894 pesos el año pasado a 2.187 pesos este año. Y de ahí hasta hoy, una semana después, la situación promedio es idéntica.
Sin embargo, el haberse acercado a los 1.800 pesos hace tres semanas movió a la lluvia de ideas en la sede presidencial, y la tanda la arrancó el gerente técnico del Banco de la República, Hernando Vargas, con un manual de bolsillo para que el dólar no baje, o almenos no lo haga tan rápido.
Qué hacer en el corto plazo: Para frenar una caída del dólar en el corto plazo vale la pena convencer a la gente de que hay menos razones para creer que a la vuelta de unos días o semanas abundará esa moneda. Es lo que hizo el Gobierno al comprometerse a no traer dólares de Ecopetrol o de más deuda externa. Además, si la gente cree que los dólares van a bajar, sencillamente bajan, porque quienes tienen se apresuran a venderlos antes de que caigan más, lo que aumenta la oferta desde ya. En este caso, el Banco de la República puede intentar 'torcerle el pescuezo' a esa expectativa, anunciando la posibilidad de compras masivas, como lo hizo en la última reunión de la junta.
Qué hacer en el mediano plazo: como se prevé entrada de más dólares por inversión en petróleoy minas y por mayores ventas de esos negocios, habría que ahorrar parte de los ingresos lo que además podría ayudar a financiar las inversiones en este terreno. Así mismo, bajar aranceles estimula a importar más, lo que aumenta la demanda de divisas.
En su explicación sobre qué hacer para defender el dólar, Vargas dijo al menos tres veces que "en este aspecto, muy poco o nada puede hacer el Banco de la República".
Por ejemplo, no vale la pena controlar la entrada de capitales, pues sencillamente este año lo que se ve es salida de capitales, y en cambio encarece el crédito cuando la idea es abaratarlo.
Bajar más las tasas de interés para que estas sean tan bajas que no atraigan dólares tampoco es una opción ahora pues en los últimos dos años no se ve relación entre las tasas y el precio del dólar.
Acumular reservas internacionales creyendo que se ahorra y se alivia la caída del dólar ignora el hecho de que ahí no hay ahorro real, pues no se está dejando de gastar parte del ingreso.
El mensaje de fondo es, entonces, que si al Emisor le pedían una manito, ya la dio con las compras anunciadas, que en cualquier momento puede poner en práctica. Además, unos días después encimó la ñapa, cuando en una decisión de tres líneas cambió una regla con la que se hubiera visto obligado a ofrecer en venta dólares el miércoles, el mismo día de la tertulia, ante el brusco -y tranquilizador- aumento del dólar en esos días.
MAURICIO GALINDO
EDITOR DE ECONOMÍA DE EL TIEMPO
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